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Pensamiento salvaje de un extranjero

por A.S.Sandaza

 

En tiempos convulsos, ideas arriesgadas, es el flujo de la decisión, el conversor maldito, el alti-bajo excitante. Y ya yazgo como un adaptado mas, como un ser que trata de escalar hacia lo alto de la cúspide, sin tener la confianza de los dioses.

En el olimpo hay dioses y demonios. Sobra inteligencia, falta humanidad. Los símbolos están siempre presentes, la lógica y la razón son comandantes y todo tiene un barniz de educación y buenas formas. Hay islas de hombres de gran calado, hay mares que miran de reojo, envidia oculta, pensamientos de victoria.

Un mundo de seres individuales, donde se ocultan las cartas, todo es ciertamente efímero, en poco tiempo todos surcaremos distintas tierras, todos olvidaremos el pasado, todos construiremos sobre lo que aprendimos. Como gobernar el mundo, como comandar personas e intereses, como no ser tan crueles y avariciosos como nuestros ancestros lo fueron intentan enseñarnos. Ya se comieron el mundo hasta casi destruirlo, ya fagocitaron todo lo posible, más allá de lo que los cánones capitalistas permitían. Hasta hacerlo tambalearse, hasta hacer morder el polvo a demasiadas personas.

Yo callo y otorgo, observo el movimiento de las ondas de poder, las ambiciones perdidas, los lamentos de los pocos que sufren en silencio y sin apoyo, las rencillas de poder, las disputas por el terreno de la soberanía mental. Y reflexiono cuando puedo. Como ahora.

Y en el hemisferio de este opúsculo, trato de pre-determinar mi destino, de aclarar mi futuro, sin demasiado tino, pues la duda es inherente a mi persona. Y mientras aprendo un poco mas, como siempre, como siempre quise. Mi camino es velado y no tiene dirección propia. Un sabio pollo sin cabeza. Un intelectual moderno, bohemio y sin rumbo. Un velado instigador de la verdad calzada y cubierta por un grueso calcetín. Nada ni nadie dirá que yo no estuve. Porque goberné mentes y almas, porque conquiste corazones y voluntades. Y aquí y ahora, en la antesala del Olimpo, yazgo ahora, preparando mi entrada en el mundo de la ambición y del gobierno, casi listo para ser, lo que nunca quise ser, o mas bien aquello que siempre quise ser.

La ambición rubia, la de mi miembro, el pellizco salvaje y doliente, anheloso de cazar la gran pieza, de mostrar a los que algún día dudaron, de que el poder puede ser infinito. Ahora estoy aquí, listo para conquistar la tierra del olvido y la desesperanza, listo para alzarme y coronarme en poderoso señor al que envidiar y del que recelar. Poderoso y preparado, para vencer mis debilidades, para superar mi debilidad mental, para ser el super hombre necesario, y blanquear mi ridiculez, con un barniz de victoria, barato, barniz de victoria.

 

 

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