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>> Poemario colectivo Conversos

Gracias a Antonio Albiol por llevar este proyecto a cabo. Tras dos años de trabajo por fin sale a la luz con·versos (fragmentos de una antología futura).

Si quieres uno, te lo enviamos. Su precio: 5 € más gastos de envío.

 

PORTADA CREADA POR MONITO CADAVER.

http://www.monitocadaver.com

LISTA DE PARTICIPANTES

 

Ivan de la Casa, Ana García de Polavieja, Lola Martínez, Pedro Gilthoniel, Fernando Pérez de Blas, José Joaquín Romero Ruiz (qino), Elena Moral Perucha, Xurde Portilla Lejarza, Héctor Martínez Sanz, Sergio Lorente Martínez, José Aurelio Martín Rodríguez, Stella Fernández, Lydia López y Carlos G. Torrico,

 

PRÓLOGO DE ANTONIO ALBIOL

 

Me complace presentarles este volumen en el que se ha dado cita una pequeña representación de la joven poesía contemporánea. Reunidos y arrastrados por la gravedad de las palabras, los versos se han condensado en forma de libro. Como si de un prisma se tratara, esta obra descompone la luz de la poesía y la muestra en su diversidad cromática. Aunque, en realidad, la relación entre la palabra y el poeta es más bien simbiótica: ambos se necesitan mutuamente para gozar de una existencia plena. Así pues, podemos decir que nos encontramos aquí no por coincidencia, sino por expreso deseo de las palabras que nos usan.

 

Las razones por las que las palabras nos eligen son oscuras y, a menudo, insondables. Convierten a los libros en criaturas frágiles, delicadas. Siempre están a punto de no nacer. Les sostienen los mismos endebles hilos que a las letras y las frases, apenas arraigados en las tierras donde germinan: los escritores, los poetas. Se siembran con la semilla de otros libros. Son labrados y cuidados como hace el hortelano con su huerta. Hay que podarles las hojas secas, regarlos con tinta fresca. Es difícil estar seguros de cuándo están lo bastante maduros, cuándo debemos separarnos de ellos y darlos a otros como nuestro fruto. Pero, como son dichas razones las que determinan el origen de los poemas y los libros, debemos situar en ellos el epicentro de nuestra reflexión.

 

En general son muchos y muy variados los orígenes que pueden dar lugar a un libro o un poema. Pequeños incidentes y accidentes, también los grandes. El amor, el odio y todo el espectro de sentimientos humanos desde el más honroso hasta el más despreciable. El viaje a un lugar desconocido tanto como el anhelo de conocerlo. El deseo desnudo, el de olvidar o recordar personas, lugares y cosas… En fin, nacen por todo y mueren por nada o, como las rosas del maestro Eckhardt, florecen porque florecen. Por último y en particular, este libro tiene en su origen tantos motivos como poetas, cada uno de los cuales constituye un mar en el que el lector habrá de bucear por su cuenta.

 

Como es bien sabido y ya se ha dicho, filósofos y poetas viven de las palabras aunque éstas no les den de comer. Fue por esta razón que mi afortunado encuentro con José Joaquín Romero tuvo lugar en el trabajo. Él iba acompañado de un libro de Gloria Fuertes, aún lo recuerdo. Yo llevaba bajo el brazo El arco y la lira de Octavio Paz. Así que inevitablemente la gravedad de la conversación nos condujo a la poesía y a una idea que le rondaba la cabeza, un proyecto que anidaba en el seno de sus expectativas. Quería fundar una revista a la que tuviesen fácil acceso los escritores noveles pues, por lo común, las publicaciones culturales les están vedadas y los concursos no constituyen una vía segura para dar salida a sus trabajos. Con este espíritu nació Libre configuración, un lugar de encuentro que andado el tiempo ha resultado ser el caldo de cultivo de este libro. Algunos de los poetas que cruzan en ella sus caminos también lo hacen aquí como son el propio José Joaquín, Pedro Gilthoniel, Xurde Portilla, Carlos G. Torrico y Fernando Pérez de Blas. Así comenzó el viaje que ahora ya va tocando a su fin.

Así pues, este libro nació para continuar en cierto modo con esa tarea y llevarla un poco más lejos si cabe. Viejos conocidos y nuevos poetas se fueron uniendo a nuestra andadura. Algunos emprendieron su camino en solitario y otros se quedaron atrás, pero a todos les agradecemos el trecho que hicimos juntos. Entre tanto los senderos coincidieron pudimos compartir palabras y ellas quedan aunque cada uno busque ahora su destino. A los demás las palabras nos anclaron a este libro para mostrar la poesía en su diversidad, abierta como un abanico. Y es que cada poeta pende y depende de las palabras de muy distinta manera. Se siembran de Celan o Bukowski, hasta Unamuno pasando por Rimbaud. Algunos aún se sirven de la pluma, otros usan la máquina de escribir o el ordenador. Pero la razón de que este libro no sea un mero conglomerado o heterogénea suma de partes es su denominador común: en todos arraiga la poesía como una forma de vida, de transformar el aire que respiran.

 

Es necesario destacar que esta labor no habría sido posible sin la audaz empresa que ha puesto en marcha Ediciones Antígona. La poesía no goza de buena difusión en nuestra sociedad a pesar de ser, para muchos, una de las principales fuentes de cultura o acaso la fundamental. Al igual que le sucede al teatro, se le considera un arte reservado a las élites tanto por su comprensión como por su disfrute. Convertido en un acontecimiento cultural minoritario, su distribución y publicidad quedan muy mermadas. De ahí que sean multitud los autores que esperan ver publicadas sin éxito sus obras pues, en general, las editoriales no apuestan por los autores noveles. Y es aquí donde la propuesta de Ediciones Antígona demuestra ser osada, ya que ha nacido precisamente como una alternativa decidida y segura para este conjunto de autores. En definitiva, ha surgido con el mismo espíritu con que lo hicieron la revista y este libro. Así pues, como no podía ser de otro modo, gracias a ella ha culminado este proyecto.

 

Por último, nunca se dirá lo bastante que el mérito es sólo de los poetas. La contribución de este editor apenas ha consistido en otra cosa que seguir las leyes secretas que gobiernan a cada autor y descubrir afinidades entre ellos. Aquí tienen sus frutos encarnados en palabras: que los disfruten.

 

Antonio Albiol Martín

Torrejón de Ardoz, 12 Junio de 2006

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