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Es bastante fácil. Para participar, además de enviarnos tus colaboraciones, claro, a nuestro email de contacto, necesitamos:

· tu nombre o alias (ej. Antonio Arias o Toni);
· un nombre y una imagen para tu nueva sección (ej. rayuela o la casa de la pradera) o una sección que ya exista donde quieras alojar tus trabajos (ej. zona musgo o perspectiva nevski);
· clase o tipo de trabajo enviado (ej. poesía o fotografía); la dirección web o blog si tienes;
· los trabajos deben llevar título. Si no queréis que aparezca tu correo junto a la colaboración debéis avisarnos.

El funcionamiento es sencillo. Desde que anunciamos el nombre para el siguiente número y la fecha límite de entrega de trabajos, todas las colaboraciones que vayamos recibiendo se irán subiendo a la web.
Cuando termine el plazo de entrega se maquetará la revista para su fácil manejo y difusión en pdf.
Esperamos vuestros materiales.


lc es mi rodilla
por David P. Sandoval
esmirodilla.blogspot.com
relatos  

Entre sueños y banalidades

 

Lamento mucho no lograr lo propuesto. Lo lamento de verdad. Añoro los días donde todo duraba más, el tiempo se consumía en el infinito, sin límite, no existía certeza alguna y el error era la más bella expresión de la vida. Dicen de la melancolía cosas malas, pero recordar es viajar en el tiempo, y como viajero del éter insustancial de esa materia intangible, disfruto mucho buceando en el pasado ayudado por mi vehículo, la melancolía.

Entre sueños pasaba muchas mañanas y tardes. Las primeras, durmiendo. Las segundas, huyendo. Siempre huyendo. De tardes soporíferas en un aula silenciosa, oyendo la arrítmica lluvia convertida en melodía, mientras una voz monótona enseñaba cosas para nadie interesantes en realidad. Ese lugar se repite en la memoria, una y otra vez, banal como la vida misma, entre el sueño de algo inmarcesible y la fiereza del deseo.

Dormir... un placer sin culpa días atrás, meses, años atrás. Dormir era caer en la pequeña muerte de los sentidos para sentir cómo se abrían compuertas oníricas y me transportaban silenciosas alas a mundos conocidos, pero ignotos igualmente. Dormir era relajar los músculos para luego forzarlos en largas caminatas, en carreras a vida o muerte, en caídas cercanas al desfiladero de la sinrazón. Dormir era soñar, y soñar, vivir una vida sin más límite, sin más atadura, libre, a fin de cuentas...

Despertar. Desperar por volver a dormir, a soñar, pero sin lograrlo. El ruido de la calle. Coches. Voces en las aceras. Viento, lluvia, truenos, nada. Pasos en el piso de arriba, gritos en el patio de luces del vecindario. La cisterna soltando agua, la tubería bajando las heces al sumidero, las tripas sonando por el hambre, la voz imperiosa de un padre o una madre arreando a su hijo para integrarse en el mundo de las banalidades. Del despertar. Despertar a la triste realidad.

Pero siempre que puedo, vuelvo; al mundo de los sueños, al ilimitado camino entre los árboles que conduce a sitios ya conocidos, lugares ignotos, a zonas umbrías o ecuatoriales, serpenteando, recto, a ras de suelo o entre nubes y tormentas. Siempre había música, apagada, inerte, amortiguada o lejana, pero una melodía, siempre. Y color y falta de colores, y personas siempre conocidas, como el amor definitivo, eterno, sin rostro, pero con el rostro sonriente, sin voz, pero con el timbre de la pasión, sin manos, pero acariciando mi cuerpo, sin cuerpo, pero poseyendo el mío...

Entre sueños vivo mejor que entre banalidades. Eso lo sabe todo el mundo. Todos los que sueñan, sueñan con vivir mejor, y viven mejor en sus sueños, porque el resto, al fin y al cabo, son cosas sin importancia.


Un saludo,

Publicado por David P. Sandoval http://esmirodilla.blogspot.com/


 
lc zona musgo
por quino romero
www.acorazado.org
relatos info@acorazado.org

4 parábolas literales


CUIDADO

Esta es la historia de un hombre que ya no pudo volver a caminar porque siempre iba con pies de plomo y este metal pesado, flexible, inelástico se funde con mucha facilidad.
Desde entonces es una persona mucho más ligera y despreocupada.

ENCERRADO

A aquel hombre le acaeció lo que a tantos otros les ocurre al no comportarse como tales. Se vio privado de libertad en un pequeño zoo local al ser confundido por un simio, ya que que no dejaba de andarse por las ramas.
Cada día se esfuerza en defender con datos y pruebas su condición humana.

DESCUIDO

Este es el relato de un hombre que perdió el conocimiento al golpearse con una señal divina ya que tenía la costumbre de liarse la manta a la cabeza y no conocer a nadie.
A partir de ese momento se volvió prudente y cauteloso.

ENCUENTRO

Un hombre y minucioso explorador un día encontró algo muy desagradable inspeccionando al pie de una letra.
Aunque no siempre lo consigue tal experiencia le enseñó que ciertos detalles es mejor pasar por alto.

 

 
lc juventut et tempus
por Héctor Martínez
retratoliterario.wordpress.com
críticas sofoclex@hotmail.com

“LOS ÁNGELES TAMBIÉN LLORAN”, MARIA TEODORA MICLEA


Maria Teodora Miclea

maria teodora
Conocer a Maria Teodora Miclea ha sido algo maravilloso. Maravilloso, por el modo, pues fue gracias a esas tecnologías que, a veces, como es el caso, enseñan su mejor cara. Durante un fin de semana completo, varios conocidos me hablaron de ella, de sus poesías, e incluso me enseñaron un ejemplar que pude hojear -y ojear-. Como después le pude decir a la propia Maria, me sentí identificado, reconocido, en sus jóvenes versos.Hice una especie de viaje al pasado al leerla, viéndome a mí, a su edad, con mis cuartillas emborronadas de rimas, de palabras, escritas, sobre todo, en las clases de literatura.

Se trataba de un Héctor que ya había empezado a olvidar, y que reapareció en mi mente con cada uno de los poemas de ella. Pensé entonces en invitarla para hablar de sus poesías, para conocerla, quizás para reencontrarme a través de Maria. Escribí un mensaje en una página, como aquél que escribe mensajes en botellas, sin saber si recibirá respuesta. Pero la recibí, y, alegre como un naúfrago que se ve rescatado, comencé a pergueñar un pequeño evento, familiar, en el que homenajeáramos su talento, y yo, particularmente, esa magia que había creado en mí. El último domingo de noviembre, la conocí en persona, en Espacio Niram, para presentar sus poemas, junto a otros dos amigos: Horia Barna y Mihaela Petrache.

Portada "Los ángeles también lloran"

Cuando digo que me identifiqué, no sólo me refiero a la recuperación de un lejano recuerdo. También su forma de entender el poema es la misma que la mía fuera hace ya unos cuantos años -no muchos, pero sí “unos cuantos”-. La que fuera y la que es. Palabra breve, sencilla, llana, clara y precisa, sin extravagancias, sin decoros excesivos, para no entorpecer, para ayudar a sugerir. No era casualidad que mi yo joven adorase a Quevedo o Bécquer y que Maria me respondiese con los mismos nombres. Un conceptismo, bastante barroco el del primero, y bien depurado por el segundo, latía entre aquellos versos como vibrara en los míos. Sin embargo, la conjunción de tales palabras sencillas, a lo largo del poemario, demostraban una asombrosa capacidad para crear imágenes visuales, surrealistas y propias de un mundo onírico y fantástico, sólo que no de cualquier mundo, sino de un mundo interior, el de la propia Maria. Mundo interior en el que ahonda y descubre, en el que cava y desentierra temas, en cambio, universales, de todos. Cuando alguien como yo encuentra todos estos elementos juntos, unidos, entrelazados con tal naturalidad, únicamente puede hacer una cosa: gritar ¡poesía!, como cierto genio gritase ¡Eureka! Por ello que, para finalizar el acto, me decidiera a dedicarla una rima de nuestro querido amigo común -la número XXI-, para terminar mirándola al unísono que mi voz deslizaba ese “Poesía… eres tú”. Maria lo recitaba por lo bajo, devolviéndome la mirada.

Sus imágenes, tan precisas y evolventes como las palabras sencillas, tienen un gran valor sinestésico, sensorial. Sus poemas se pueden ver, oler, tocar, oír y saborear. Maria pone en juego los cinco sentidos por los que penetra en el lector de forma suave, ligera y tranquila, mientras lo rodea de luz, de su reflejo y de su brillantez. El color fundamental, el azul, el del cielo sin nubes, puro, trascendente, donde reside un sol iluminador, orientativo, donde viven los ángeles protectores, los mismos que a veces, “también” lloran. También hay oros y dorados, también fresas de rojo fresco, y rosa, y diamantes… Color y luz que nos abrigan; cálidos, que nos protegen.
maria teodora

Mihaela, certera, le preguntó a Maria: ¿es el poeta un ángel?, y apostilló, ¿eres tú ángel y poeta? Yo, no sé si Maria se siente ángel, si quiera si ha llegado al fondo del ser del poeta, pero, de seguro que ha de ser ambas para el lector, aunque ella no lo sepa. Sin embargo, lo sabe. Ha pensado y escrito en este poemario sobre el ángel y sobre el poeta. Ha descubierto que el poeta es aquél que “agita en la mente palabras imposibles”, que vive entre “bailes de letras”, que “cabalga palabras escondidas”. Conoce la eterna lucha del poeta con su materia, la palabra, y ha comprendido que es mejor no pelear, sino, como hace tiempo digo yo, ex-presar su contenido, liberarlo, sin violentar el abecedario, sin retorcer las letras.

Evento Espacio Niram

Es amante pública del gran Eminescu, símbolo y belleza de la literatura rumana, o, mejor dicho, del panteón poético universal. No podía faltar el poeta en sus versos, unido a la “Dor” rumana, nuestra “morriña” gallega, la “saudade” portuguesa, sentimiento íntimo, único, de fidelidad, de añoranza, de ligadura con lo extrañado. “Ne e dor de tine Eminescu”, escribe, y no me siento capaz de traducirlo sin romper su fuerza. Sobre todo, porque no dice “yo”, sino “nosotros”, colectividad de la que Maria se vuelve voz.

De Maria Teodora se alaba el talento desplegado tan joven. Sin embargo, yo no creo que la edad sea mérito, sino simplemente el talento, que emerge más tarde o más temprano. Pareciera extraño, fuera de lo común, que alguien con su edad escriba estos versos. Es cierto que no se ve todos los días, pero quizás el problema sea de vista. Acaso sea mayor virtud la valentía de sacarlos adelante, de mostrarlos y recitarlos, con orgullo y sin miedo, sin ocultarlos, reverenciando el don que la Musa otorga. La confianza en los versos que escribe, antes que la precocidad del escribir, la decisión de confiarlos a otras manos y otros lectores u oyentes, es el punto de inflexión donde encontramos a un verdadero o verdadera poeta –poetisa, dicen otros-.

niram
El último esfuerzo del poemario se encuentra en la cuestión de las lenguas. Maria Teodora escribe sus poemas tanto en rumano como en español, e intenta después traducir del uno al otro y del otro al uno. Digo intenta, porque bien es sabido que soy de la opinión de que la poesía es intraducible. El idioma poético queda sujeto a la lengua en que viene a ser escrito por primera vez, con su ritmo y melodía. Ahora bien, el hecho de intentar verter en ambos idiomas el mismo poema, de nuevo subraya la valentía que decíamos antes.

Maria Teodora no quiere un lector rumano sólo, o sólo hispanohablante. Quiere que los dos puedan leer sus poemas. Y me apresuraría a decir que, incluso, si fuera posible, no estaríamos únicamente ante un volumen bilingüe, sino trilingüe o tetra… o, mejor aún, una sola lengua que comprendiera y llegara a todo hombre. ¡Qué tesoro perdimos en Babel!

En el evento del domingo, dejé que fuera Bécquer quien cantara, a través de mí, la verdad que sobre Maria todos los presentes pensábamos –aquél “poesía… eres tú”-, pero no quise dejar pasar la oportunidad de dar una respuesta poética a sus versos. Por ello, antes de Bécquer y su rima –indudablemente mejor acabados-, recité unas líneas dedicadas a Maria, y que ella lleva manuscritas en el ejemplar de mis Con versos que, a cambio de sus Ángeles, le regalé. Aquí, en Retrato Literario, merecen ser el final del homenaje.

DONDE VAN LOS VERSOS

(silva becqueriana quebrada)

A Maria Teodora Miclea

Dime por qué camino van tus versos
Para que los míos les acompañen:
Si es por el azul cielo
Volarán, surcarán hasta tocarte;
Si por el azul del mar
Serán las estelas, serán los remos,
Serán las velas, y serán los vientos,
Las olas y la sal;
Si van al Universo,
A las lunas y estrellas,
Serán astros, luceros,
Serán la redondez de los planetas
O la cola de tu estrella fugaz,
Serán el sol, serán eclipse luego,
Serán constelaciones de los sueños
Que parpadeen al verte pasar.
Di, tus versos…
… los míos…
… ¿sabes tú dónde van?


Héctor Martínez

 
lc zona musgo
por Juan Monje
 
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Estampas visuales

 

juan monje

juan monje

 
lc bocados de realidad
por Santiago Román
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Madrid

 

santiago roman

santiago roman

santiago roman

santiago roman

santiago roman

santiago roman

santiago roman

 

 
lc zona musgo
por Juan Monje
 
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TIPOLOGÍA HUMANA 1A33B/2

 

La tipología humana 1A33B/2, la comprenden aquellos seres humanos

obsesionados con el importe exacto

cuando compran en negocios.


Hacen lo imposible por ajustar los cambios de monedas.

Pretenden ser exactos con su mundo.

Correctos

y precisos.

 

 
lc perspectiva nevski
por Jesús Muñoz
 
críticas  

"Encuentro con Eduardo Galeano en Madrid (14/10/09)"



Fue corto, En realidad hubiese sido corto aunque se hubiese prolongado una semana. Pero fue corto y aún así dijo muchas cosas fiel a su próposito de decir más con menos.

Es difícil poner por escrito todo lo que habló sin ayuda de grabadora. Pero sobre todo es imposible contarlo como él lo contó. Lo más que os puedo decir es lo que (me) transmitió: bondad, serenidad, lucidez, humildad, valentía, desobediencia, espíritu crítico y luchador, dignidad, esperanza, humanidad, ilusón ... y sobre todo amor, amor a todo lo que es merecedor de ser amado, a los animales con patas o alas en lugar de piernas, a la naturaleza y a los nadies, especialmente a
las nadies, como Domitila, mujer boliviana que en una asamblea de mineros tuvo el valor de hablar entre hombres y enseñarles que el verdadero enemigo no era ni la dictadura militar ni el amo, como ellos creían, sino el miedo.

Como siempre todo lo que contó lo hizo con los ojos de los nadies, desde abajo, trasladando el protagonismo a los personajitos que forman parte de sus relatos, analizando el mundo a través de un microscopio y un telescopio a la vez, como él mismo dice.

 

 
lc zona musgo
por quino romero
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PIDO EL SILENCIO de Pablo Neruda


 

 
lc perspectiva nevski
por Javier Romero
 
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En Polonia

 

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lc perspectiva nevski
por Iván Muñoz
 
poemas  

Nuestra Casa

No llames, entra.
No avises, pasa,
aquí las mentes abiertas
no tienen puertas cerradas.

No calles, habla.
No mires, muestra,
la ventana que es ventana
a dos caras está expuesta.

No duermas, sueña.
No pares, anda,
que no son muros de piedra
los muros que nos levantan.

No guardes, saca.
No cubras, suelta,
un tejado, aunque resguarda,
nunca fue una cubierta.

No temas, prueba.
No toques, palpa,
sólo lo entiende el que sienta
que todos somos La Casa.


 
lc zona musgo
por quino romero
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en blanco y negro

zona musgo

zona musgo

zona musgo

zona musgo

 
lc es mi rodilla
por David P. Sandoval
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relatos  

El club de los solipsistas misántropos

 

Exclusivo y excepcional a partes iguales, dicho club tiene una vida tan larga como nadie puede imaginar. Más de lo que aparenta, es un club anciano, repleto de reglas y maneras arcaicas pero constantes. Nadie podría formar parte de él si no fuera por un accidente prácticamente inevitable; la sociedad.

Y de hecho, gracias a ella formamos parte del mismo. Es curioso que la mayor contradicción permita la pertenencia a tan elitista club. Es una sociedad de uno, de uno mismo, incluso de nadie, se podría decir. Es un lugar impresionante.

Comienza con la máxima tan falsa como el "Conócete a ti mismo". Nada es posible conocer, y menos aun nosotros mismos. ¿Has estado alguna vez a solas con tu voz, escuchándola en la oscuridad, mientras hablas, sin espejos? Es el miedo quien impide reconocernos. El miedo a saber lo que hierve bajo la piel. Miedo a expresar en palabras, en ideas, en imágenes, los sentimientos abrasadores hirviendo en la sangre. Miedo... a conocernos. E imposibilidad. No nos conocemos realmente, pues, ¿acaso hemos vivido todas las experiencias para conocer nuestras reacciones, nuestras respuestas, nuestros actos, en fin?

Tras franquear el umbral de la verdad, lapidada ésta por la mentira anterior, penetramos la oscuridad. Una oscuridad sin más luz que la de nuestros ojos, sin más contacto que el tacto de los dedos. Tanteamos las paredes, y si rezuman algo ignoto, asqueados, rehuimos el toque. Lo húmedo atrapa los pies. Lo seco quema la garganta. El oído queda mudo como nuestra lengua. Somos entonces conscientes, al atravesar esa caverna mistérica, de la falsedad. La imaginación es quien manda. El ojo rellena los huecos con lo cotidiano, lo esperable, lo posible. En nuestras orejas aparece una música dulce o tenebrosa, inquietante o tranquilizadora... y el tacto recobra su capacidad de reconocer viejas sensaciones. Incluso la lengua retoma el gusto, el sabor. Los sentidos, entonces, mienten. Y estamos de nuevo en la caverna, en el pasadizo de la vida.

Si hubiera compañía, la sangre, de nuevo, llamaría. El miedo puede pedir compañeros para batirlo, o trasplantarlo al Otro. Siendo común la decepción, entonces todo se vuelve rivalidad. Rivalidad, miedo, lucha, ahogo, asfixia, un grito incontenible que brota de los pulmones llenando el ambiente de liberación.

Y entonces uno ya forma parte de su club. El de los solipsistas misántropos. El de los hombres que no saben y conocen lo que ignoran. El de aquellos que, de tanto sentir, tienen callos en la sangre y los nervios. El de los hombres solos.

Menos mal que hay redención. El amor... aunque sea imaginado. O quizá por eso es más real.

Un saludo,


Publicado por David P. Sandoval http://esmirodilla.blogspot.com/

 
lc perspectiva nevski
por rodrigo lópez
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El retablo y La taberna fantástica

 

rodrigo lopez

rodrigo lopez

rodrigo lopez

rodrigo lopez