EL TEXTO INTERMINABLE - ESCRITURA NO-CREATIVA
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EL TEXTO INTERMINABLE

EL TEXTO INTERMINABLE
(Intervención. Fragmento de Drácula de Briam Stoker)

Texto intencionadamente manipulado.
El pretexto de esta acción poética es revelar el valor de la palabra y su ordenamiento y encuadre en el tiempo. También se constata que la repetición y la confusión generan nuevo contenido con intención de persistir, insistir y resistir ad infinitum. El orden de los factores sí altera, en este caso, el producto. Esta reiteración distorsionada y sin sentido es un ejemplo que se puede manifiestar en otras actividades como el peri0dismo o la política.
El método de trabajo utilizado ha sido el siguiente:

  1. Escoger al azar un fragmento de dicha novela.
  2. Separar por puntos las diferentes frases.
  3. Elegir una estructura de distribución para estructurar las distintas oraciones, que es este caso fue piramidal para que pudiera finalizar.

 

El texto interminableSus pies no corrían lo suficiente. Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua.  ¿Quincey estaba en casa! La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. Allí no había nadie.
Lentamente, abrió la puerta, con los nervios crispados, confiando en que no crujiera, esperando que algún monstruo saltara sobre ella.
Allí no había nadie. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Quincey estaba en casa! Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua.
Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Sus pies no corrían lo suficiente.
Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua. ¿Quincey estaba en casa! La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. Allí no había nadie. Lentamente, abrió la puerta, con los nervios crispados, confiando en que no crujiera, esperando que algún monstruo saltara sobre ella.
Allí no había nadie. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. ¿Quincey estaba en casa! Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua. Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Sus pies no corrían lo suficiente. Sus pies no corrían lo suficiente.
Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua. ¿Quincey estaba en casa! La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. Allí no había nadie. Lentamente, abrió la puerta, con los nervios crispados, confiando en que no crujiera, esperando que algún monstruo saltara sobre ella.
Sus pies no corrían lo suficiente. Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua.  ¿Quincey estaba en casa! La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. Allí no había nadie.
El texto interminableLentamente, abrió la puerta, con los nervios crispados, confiando en que no crujiera, esperando que algún monstruo saltara sobre ella.
Allí no había nadie. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Quincey estaba en casa! Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua.
Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Sus pies no corrían lo suficiente.
Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua. ¿Quincey estaba en casa! La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. Allí no había nadie. Lentamente, abrió la puerta, con los nervios crispados, confiando en que no crujiera, esperando que algún monstruo saltara sobre ella.
Allí no había nadie. Mina estiró el cuello con cautela y miró al interior. La visión del inconfundible abrigo harapiento y húmedo sobre el vestíbulo de marmol le desgarró el corazón. ¿Quincey estaba en casa! Pero, justo cuando empezaba a sonreir aliviada, se oyó un estrépito en la habitacón contigua. Estaba en casa, pero eso no significaba necesariamente que estuviera a salvo. Sus pies no corrían lo suficiente. Sus pies no corrían lo suficiente…