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DE VIAJE

 

Pues esta vez me he ido a la Cochinchina, a la verdadera, a la que todos hemos mencionado alguna vez y que nunca nadie ha sabido ubicar en el mapa. Pues sí, la Cochinchina existió y fue ni más ni menos que una región de la histórica Indochina, y existió como región independiente dentro del imperio hasta que los franceses en 1949 les permitieron unirse a Vietnam.



Y Saigón era su capital, ahora oficialmente llamada Ho Chi Minh City tras la rendición en el 75 de la ciudad y los americanos ante los vietnamitas del norte, los charlys, los vietcoms.



Megaurbe con 4 millones de motos rodando por sus calles, lo cual no llamaría la atención si no mencionáramos que en la ciudad viven 7 millones de vietnamitas. La experiencia de ir montada de paquete mientras un lugareño conduce, es única.



Las vietnamitas, mujeres menudas y coquetas, conducen con largos guantes de salón de una suciedad quasi elegante. Hay pocos niños por la calle pidiendo, si hay, son camboyanos. Hay también poca gente mayor. Tener más de 40 años aquí es un milagro. La guerra pudo con todo. Son personas pacíficas y tranquilas. Como extranjero eres bienvenido y siempre tienen una sonrisa, por eso para mi es impensable imaginármelos en medio del horror, luchando. Pero no les quedaba otra.



Túneles del vietcom en Cu Chi, donde no cabían más que ellos. Tretas y anécdotas de la guerra contadas por un veterano vietnamita en medio de la jungla, anochecer surcando el delta del Mekong. Me muero de miedo disparando un kalashnikov . A mi alrededor, exuberante vegetación verde, calor húmedo a pesar de estar en invierno, aguas de color chocolate, barcos de pesca que se caen a pedazos, boas que se me enrollan en el cuello, pasteles de coco, calles sin asfaltar, millones de motos, cruzar sin parar, nunca parar, fango, charcos enormes, mercados de fruta y salazones, flores que se comen, anécdotas, risas y buenos amigos.



Casi no me creo la suerte que tengo.

 

 

MaLiYa ( Hong Kong , agosto 2005)