// RELATOS >> LA CAJA AZUL.
 

 

Aina

Pensar que todo fue un sueño. Esas palabras de más, esas copas, ese silencio de incertidumbre, y de verdad, esos ojos negros, esos cuantos besos. Coger ese avión de 30 euros y llegar a una ciudad cómplice y clandestino. Tener los ojos llenos cada minuto, también de noche, por la mañana, sobretodo por la mañana. Pensar que fue un sueño ver esas estrellas, aquel día. Y conocer todos los rincones de esa casa y de esa sonrisa.

 

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