// POEMAS >> ZONA MUSGO
 

Llueve,

sobre Madrid y sobre toda España.

Llueven versos, al fin,

sobre la gente.

Llueve vida todas las mañanas.

Llueve.

La gente

camina toda en versos empapada,

desde sus pies,

con alas de palabras,

hasta el alma

que vuela toda en sílabas contadas.

El mar es sólo un verso,

un inmenso verso tachonado de puertos,

y el aire

Es todo poesía de lamentos.

Hoy llueve.

Sobre la memoria del Quijote

llueve.

Sobre el luto desgastado

llueve.

Sobre todas las carteras llueve.

Llueven versos de luz.

Me empapo.

Llueve.

 

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Hoy me he despertado

con los ojos abiertos como faros.

He comprendido todos los milagros,

los enormes

y también los milagros cotidianos.

El milagro de ser agua en movimiento,

del momento,

de los ojos que miran estas manos.

He comprendido todo el universo.

El tiempo,

que nada más nacer fue movimiento,

ha ido encadenando situaciones,

explosiones, códigos, humanos,

para llegar, por fin, a este momento,

a esta infinita red de decisiones

donde tú lees

y yo invento mis alas y mis versos.

 

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El milagro es ser ahora

Y ser milagro,

es sacudir el polvo al miedo en los diarios.

Ser milagro es ser Dios

y ser humano.

Ser milagro es ser rio,

es ser cambiante,

Es ser de todos y nunca ser de nadie.

Ser milagro es ser parte de este instante.

El milagro es aquí

y ahora

y ver milagros

es ver que todo el tiempo que ha pasado

se ha encaminado al hombre aquí sentado

y a los versos que escribe;

y al milagro.

 

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Hice las vías

De esta poesía

Con rïeles de oro

Y con fantasía.

¿La melancolía?

¡Atrás quedó todo!

Cuando vi que ardían

Los viejos cimientos

De mis poesías

Llenas de lamentos,

Con serios sonetos

De seria armonía

Traté de apagarlos,

¡Pero más ardían!.

Era tanto el fuego

Que ya no veía

Ni risas ni alondras

En mi poesía.

¡Pero los había!

Estaban ocultos

Entre la tristeza

Y la melancolía.

Las sutiles alas

De la fantasía

Ni volar no podían

Por falta de viento

Entre los cimientos

De mi poesía.

Pero me habló un día

La luna de plata

De la noche fría:

-¿Por qué hay tanta pena

pintando poemas

y tantos cimientos

sin agua y sin viento?

¿por qué con tus versos

construyes los muros

que nublan al día,

tan pleno de vida,

y dejas tan mustias

las flores salidas

del río afluente

de tu poesía?.

-Pues tienes razón,

corazón,

que de las heridas

y las despedidas

no nace el amor,

ni nace la rima

que cambia los días

llenando las almas

de luz y alegría.

-pues hazla fluida.

Y así tiré muros,

Enterré cimientos,

E hice las vías

De mi poesía

Con rïeles de oro

Y con fantasía.

 

DIEGO PLEY