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Ortopedia de la soledad
pedro gîlthonîel
Se trata de dos nuevos cachorros aunque no sepamos muy bien si cumplen dos o tres años, en esto los expertos no consiguen ponerse de acuerdo. Se trata de dos hermanos gemelos, aunque uno esté destinado a durar cien veces más que el otro. Por eso, para ti, que estás ahí tan solo, tan sola, que ves pasar años, siglos y milenios solamente en compañía de la soledad, inmortal despliegue del silencio que te muerde y te carcome la esperanza de un mañana mejor, se van escribiendo estas líneas. No temas. No te aflijas. También la soledad puede ser un buen aliado. Sólo hay que saber utilizarla.
Lo que ocurre es que vemos la soledad como una pequeña muerte en fascículos. La soledad debilita y evita además la importancia que tiene conocerte a ti misma, reconocerte a ti mismo. La soledad atrofia los músculos pensadores (quizás de tanto pensar) y te convierte en un ser adictivo: diálogos a solas con un cigarrillo, con la radio, la televisión, el teléfono sin nadie del otro lado, los personajes de algún libro, los videojuegos, el tamagochi o la pantalla de un ordenador. La soledad hace de ti y de mí un ser ortopédico, pone en desequilibrio nuestra propia integridad. Y, a veces, incluso consigue asustarnos. Todos hemos visto cometer verdaderas barbaridades en nombre de la soledad.
Pensemos un momento en los juegos infantiles que tanto se promocionan. Cada vez son más y más individualizados, no se fomenta en ellos la idea de cooperación. La sociedad competitiva, que impone sus reglas sin condición desde los primeros pasos de los más pequeños y pequeñas, tiende al egoísmo y endogamia, no admite el mano a mano como fuente de inspiración. Porque , pese a que nuestra necesidad de comunicar nos ensancha y nos mantiene supeditados en parte a los demás, lo cierto es que también nos angustia. Nuestro planeta parece estar alcanzando cifras de superpoblación. Nunca había visto junta tanta soledad.
Sin embargo, el Doctor Stockmann nos enseña en Un enemigo del pueblo : “el ser más poderoso del mundo es el que está más solo ”. La resignación y sus caminos no deberían haber nadado tan absueltos. Alguien ha escrito estas líneas para ti desde uno u otro lado. |