// POEMAS >> SERES Y METÁFORAS
 

 

VISTAS

Estalló la aurora

Iluminando tus ojos, tus noes

Y los hierros de muchas celdas.

 

Vimos montañas asomadas a valles,

Olmos naranjas y hayas maduras,

Correr ardillas y silbar colibríes,

Flores verter colores y arbustos tirar frutos.

Vimos gentes y cotidianos quehaceres,

Relojes trepidantes y paseos trémulos.

Besos transeuntes y opacos abrazos.

 

Vimos gracias a la aurora,

Nacida en tus ojos,

Muchos horizontes, alguna zozobra,

Nos vimos los dos,

En el mundo, a su hora.

 

MUERTE

¿Dónde estaban tus ojos los años de bruma y ocaso?

Cuando el río helado miraba al norte

Y los acantilados senreían mis pasos.

 

Todo era noche sin alba, premura de alas rotas,

Caminos hacia castillos en ruinas.

Un ligero recuerdo de luz latía perdido,

Sin pistas, irracional. Atrincherado en mi corazón.

Tus ojos estaban sin estar.

 

Había fallecido cualquier esperanza,

Futuro u horizonte. Cerrado el mundo, clausurado.

Cárcel dentro de cárcel. Encarcelado en mí mismo.

Herido tras la muerte. Cicatriz en cicatriz.

Ya no andaba, ambulaba entregado a la nada.

 

Árboles, paseos, mares, utopías,

Todo más allá del infinito muro negativo.

Así sufría y sufro, dolido de dolor eterno.

En este instante de frío polar, de quemaduras ateridas.

 

Arrastré ideales, sueños y esa fe frágil,

Cogida con un leve hilo divino.

Desgastados y andrajosos los dejés en una vereda sin nombre.

 

Eran, como te insinué, los años de bruma y ocaso.

Los años de linternas fundidas y ojos apagados.

 

Ahora ya no hay años, ni minutos, ni tiempo.

Me retuerzo en una espiral sine die.

Un agujero negro.

Una tumba tachonada de olvidos.

(Vencido por el pesi-mismo).

 

BIOGRAFÍA

Nací en mitad de la tormenta,

Entre fugaces paisajes y amaneceres huidizos.

Desde entonces arrastré fango hasta la cintura

Y acaricié las verdes y floridas lindes del camino

Como el glaciar desgarra la piedra.

Han sido días de holocausto y dolor fundido

Y mi carne es un duro callo, un espíritu cicatrizado.

Han sido demasiadas noches helado en hostales sin luz.

Hijo de la tormenta, su tortura será eterna,

Instantánea, dura y tozuda. Realidad del atormentado.

 

Miles de hojas llenas de amarga turbulencia

Son pruebas irrefutables del misterio.

Nacido en los albores de la nada

Y en las premuras de todo.

Soy algo entre el no y el sí.

Un quizás deshabitado.

Nubes que huyen tras despistar al sol.

 

Recorrí bosques y selvas,

Camas y copas. Dudé si era una bestia.

Quise como jamás me querrán.

Odié como no quiero que me amen.

Fui serpiente en tantos paraísos...

 

Nací y viví en los tiempos moribundos

De la historia, donde todo valía

Menos tener besos sangrantes.

Nonato moriré

Si aquella tormenta que llevo amarrada al alma

No encuentra un topos donde asentar sus venas.

 

Alma errante seré

Hasta que vuelva el amanecer huido

O se barrunte un cielo negro al infinito.

 

VALLES FÉRTILES

Doncella del valle perdido,

La de los senos turgentes, lava ardiente,

Contigo liberaré montañas

Y oraré en orillas tumultuosas,

Besaré los mares,

Derribaré fronteras.

Seremos libres,

De carne herida por miles de besos,

Con sangre herrada a las venas del otro.

 

Entre frondosos aromas

Cantaremos la canción del amor,

La que no sabe de señores ni de látigos,

La que nació salvaje y primitiva,

Cántico de pieles tersas,

De abrazos infinitos.

La canción que tú y yo

Bordamos al filo de noches estrelladas

Y barruntadoras de albas hirientes.

La canción de palabras silenciosas,

De murmullos desbocados.

Canción nunca cantada,

Siempre intuida.

 

Oh, tú, doncella del valle perdido,

La de la vulva en marea alta,

La de manos prendidas de fuego y

Ojos hijos del sol.

Dancemos locos hasta que nos escuche

Aquella sombre renqueante

Y los olvidos cuenten memoria

De tantas muertes.

Dancemos el frenesí

Atemperados de caricias.

Dancemos hacia la sierra del alma,

Tras los sueños,

En esa duermevela del orgasmo.

 

Oh, doncella de los senos turgentes,

Levemos anclas, arriemos velas,

Hacia el mar inmenso

De nuestras lágrimas cicatrizadas.

 

Hacia nuevos besos y desconciertos...

 

IMPERIO INFERNAL

Pueblos y pueblos aherrojados,

Con el alma moribunda.

Sangre por dinero,

Lógica y negocio,

Crimen legal.

 

Voluntades pasivas, inertes.

 

Sonrisas en la basura,

Hambre diaria,

Guerra en la guerra,

Paz tras el horizonte quemado.

 

Plegarias sordas, silencio del ocaso.

 

Mentiras escritas en oro,

Letra desnortada,

Rima imposible,

Imperio de papel y cadenas.

 

Desierto ilimitado, oasis inútiles.

 

Esperas hastiadas,

Corazones fríos, casi helados,

Glaciares negros,

Horrendas noches.

 

Ideales putrefactos, soñolientos.

 

Palabras de viento,

Metáforas añejas,

Días fantasmas,

Tiempo anquilosado.

 

Destinos queridos, con anhelo jadeante.

 

¿Dónde nace ese rosario,

dónde ulula esa brisa,

que sopla Dios sobre el infierno?

 

(Razones hardcore).

 

BREVE RECUERDO

Estuvimos solos en la penumbra,

Donde el águila acecha

Y los besos son bruma.

 

VISIÓN FUGAZ

Antes había rutas,

Sueños utopías,

Esperanzas y horizontes.

Albas había entre tus labios.

 

Ahora tropiezo en mis venas,

Enredadas en el vacío.

Al borde, en la frontera,

Donde se huelen abismos.

Y la muerte no tiene eco,

Amenaza tras ojos ciegos.

Ahora el instante solloza

Sin la eternidad de tus besos.

 

Antes hubo vuelos rasos

Y altas montañas.

Hoy cavo tumbas,

Topo embriagado de hastío.

 

Antes había rutas...

 

APAGADO

La noche de tu huida,

Me dejaste enterrado por la ceniza.

Ardía como ascua,

Tapado entre sueños e hierros.

 

Fueron años recostado a restos,

A madera de ataudes incinerados.

Perdido a través de bosques y selvas.

Huésped en tabernas cercanas al infierno.

 

Ahora miro al frente sangrante,

Apenas huelen ya las últimas amapolas

Y el verano domina el cielo con su lumbre.

Ahora el llanto no sale

Y la ceniza ha germinado:

Cardos y aulagas.

 

Y a través del azul

Revolotean buitres y cuervos,

Porque la sangre todavía corre fresca

Por estas venas malheridas...

 

Los chacales merodean

Desde tu marcha tras la esperanza

Dormida en este rastrojo calcinado.

 

Crecen desiertos más allá de la mañana.

 

VUELO BREVE

Tras la dura mañana,

Un halcón se posó

En tus labios callosos.

 

DE SU MONTE

Montaraz te quise y libre,

Ebria de amores y paseos locos,

Paranoica de cielos abiertos.

 

En la ribera de muchos días,

Muy cerca de algunas noches,

Amé tus obsesas costumbres,

Tus piedras y tus hierros.

Amé tu desmesura.

 

Mientras saltábamos maderas,

Cementos, hierros y papeles,

nos hacíamos madrigueras

Bajo abismos horizontales.

 

Verticales vivíamos más de una vez,

Acurrucados en sombrajos mal trabados,

Arrebatados de verde y azul.

 

Así te quise, perturbada y sin descanso.

Hija del bosque y la niebla.

Libertada de tanta basura civilizada...

 

NICTÁLOPE ESCONDIDO

De luces nos rodeamos,

Sol, lámpara, linterna, farol, fanal,

Foco, faro, célula fotoeléctrica,

De luces que no iluminan nuestra ceguera,

Eterna, indescifrable.

 

Caminamos entre luces,

A ellas vamos,

De una luz pretendemos venir.

¡Y qué ciegos, Dios, hasta la tiniebla!

 

Nos miramos en espejos,

En el río, en el álbum de fotos,

En otros ojos, incluso en vitrinas comerciales.

Y nunca nos vemos el alma, perdida noctámbula.

 

Ni al alba vemos luz,

Todavía sumergidos en la noche de neón,

Ni el crepúsculo exalta la luz que ya no es

Y debiera vivir en la memoria.

 

Somos noche, aunque dormidos soñemos luz.

Abismo, aunque pisemos eternas estepas.

Ebrios de fe trituramos horizontes,

Con luz de luz impenitente,

Pero la linterna se rompe: añicos negros.

 

Queremos ver el misterio,

Lo rozamos, olemos sus metáforas,

sus presencias sagradas.

Y reina el lóbrego solar oscuro.

 

¿Por qué no querer la ceguera

hasta que del negro nazcan luces

verdaderas?

 

¿Por qué seguir ciegos, con las retinas

quemadas de fuegos fatuos?

 

¿Por qué de luces nos rodeamos,

si no arde el lar originario,

el único calor y color

que abatirá la igualdad negra?

 

Veremos en lo opaco

Cuando salgamos del infierno,

Ateridos de horror sagrado.

 

Y la aurora será azabache,

Hasta que encontremos nuevos ojos

Libres de mentiras y fotofobias disfrazadas.

 

Hasta que se abra un fanal

Y resurja el día que pernocta

Infinito, nictálope escondido,

Bruma acromática, ojo creador.

 

Nictálope escondido...

 

DORMIDO

En Mis vigilias mezcladas,

La r y la b, la b y la r, niñez y juventud,

Rebelión y barba, Begoña y Raquel.

 

Aquella Begoña frágil, de pétalos suaves

Y reír tormentoso, casi aterrador.

De sexo exuberante y de marea alta,

Que dejó resacas desérticas.

Y tú Raquel, la de ojos profundos,

Lirio del hollado paisaje,

Sol en la penumbra.

 

Tumbados en aceras, ebrios de alcohol y rebeldía,

Bizarría en ebullición, lozanía inmarcesible.

Nos reimos hasta de nuestro desamor enamorado.

Punks y no travestis, libres entre arbustos y alquitrán.

 

Bromas de antaño trajeron vigilias a duermevela.

La r y la b, la b y la r.

¿No es ironía que sigan en mi alfabeto enquistadas?

 

MAR DE LOS SARGAZOS

Melena flotante en aquel mi mar de los Sargazos,

Lágrima que no rodó por más mejilla que el océano.

Fuiste la duda entre las dudas, fuco en aguas turbulentas.

 

Cuando nuestro espolón rozó ese bosque marino,

Tu morada y asilo de penitentes,

La popa vibró en amores.

Allí en medio del infinito de hidrógeno y oxígeno,

Cubiertos babor y estribor de algas,

Abrazados por esos seres de sencillez mistérica,

Nació el corazón frenado en su suave rozar.

 

Porque era una aventura en el mar de los Sargazos

Cuando recordé tus ojos, oxidados en la memoria,

Y supe que te quería, allí anclada, sirena de mis sargazos.

 

PUDIMOS SER Y AHORA SOLO PODEMOS

¿Por qué el horizonte sucumbió al negro?

¿Ya no vamos a escuchar más gritos libertarios?

Nos pudo la rutina.

 

Os he repetido, hermanos, que el delito fue crear fábricas de

[banderas,

esos trapos son fríos, huelen a muerte,

visten demasiados cadáveres y les roban el nombre.

El crimen fue olvidar que vivimos de nuestras manos

Y venimos del lodo. Nos creímos celestes.

 

El error fue vivir de palabras.

Cuando no son promesas tienden a enquistarse.

Entonces pesan cien toneladas.

 

Os he repetido, hermanos, que no debimos odiar hasta ese punto,

Hasta rendir homenaje a las armas

Y la libertad no es metralla.

 

Nos pudo la espesa lentitud de la rutina,

Del billete fácil y de los besos rápidos.

 

¿Por qué ya no añoramos el calor de un abrazo?

¿Por qué ese frío helador en aquellos ojos que soñaron?

¿Ya no vamos a ver más alforjas vacías?

¿Ya no más poemas endulzados con viento?

 

¿Por qué dejamos de cantar aquellos cantares,

de reír aquellas risas?

Nos pudo la rutina y las escaleras sin bajada.

Nos pudo poder.

 

VOLCÁN

Si algún día encuentras una lágrima de lava,

Enfriada al sol de muchos veranos,

Fecunda su fósil sal con tu dolor,

Porque seguro pedazos de sueños calcinados

Habrá en ella. Esperando.

 

Son millones en el mundo las que murieron heladas

Y quizá esa esté por ahí, errabunda, mendicante.

Nació de una mirada recién amanecida,

Hija de un horizonte tras el alba anaranjado.

Estuvo ahí, arrinconada, en un mar tempestuoso,

Hasta que te vio reír con tus olas serenas.

Entonces se hizo pesada y cayó del volcán,

Canto rodado que no supo gravitar en paz.

 

Y reposó en algún rincón, por si la encuentras un buen día,

Esperando...

 

CERROS

De pequeño las montañas cerrando el llano

Parecían el fin del mundo. La meta de un sueño.

Las miraba inquieto y curioso, enamorado

De su lejanía, con ansia de tocarlas.

Y las tocaba con los ojos.

 

En las novelas de barcos y en los cómics de piratas

Encontré que no hay fin del mundo.

Todavía no lo saben ni los einsteins de hogaño.

A las montañas seguí oteando, mudo.

 

Geografía estudiaba, la escritura de nuestra madre Gea,

Y allí, de azul, ríos; de marrón, montañas.

Las fronteras de puntitos que inventaron algunos.

Pero no estaban los cerros que veía cada mañana.

 

De mozo conocí los campos y trabajé

Sus carnes prietas o harinosas según las lluvias,

Azada para arriba, arado para abajo,

Y al descansar la espalda, las montañas miraban.

 

Aún hoy, muerto y herido de desespero,

Cuando descanso de esta amargura,

Paseo mi hastío entre los prados,

Continúan en el horizonte, oportunas.

 

Con ellas aprendí la lejanía,

Jugué con el cielo que acariciaban.

Los dos las mirábamos entonces

Y ganas de andar hacia ellas abrumaban.

 

Eran las mismas que veía en la infancia.

Yo ya no era el mismo, que me iba.

 

TABIQUE PATRÓN

Si te hubiera querido tanto como hoy creo que te querré,

No levantaría este muro por encima de mis sueños.

 

Hubiera sido mejor soñar mares encrespados

Y alturas sin caída,

Que este engaño de ser un Robinson enamorado.

Pero el remoto atardecer aquel es historia

Y este muro de no estar ahí,

Bien sería mi sepulcro merecido.

 

Cuando uno es ingeniero del miedo,

Su exposición más exitosa

Muestra vitrinas de corazones inertes

Y panteones que fueron hogares sin lar.

 

Y aunque sé que el futuro no variará mi sino,

Te querré hasta caer sepultado en este mi malecón.

Por soñar siendo ingeniero del miedo.

 

AMANTES

Se rompía el alba con las manos ensangrentadas

De acariciar cicatrices de esa noche insondable.

Así era mi vida errante, vagabunda,

Vanidad de vanidades, cadáver entre cadáveres.

No conocí los besos hasta que tú los inventaste

Y se fueron haciendo menos fríos mis brazos,

Menos iracundos mis labios.

Contigo en escena huían fantasmas en tropel,

Dejaban una espesa nube de dolores.

Pero se iban: era lo que importaba.

 

Nos dejaban solos, callados, envueltos de silencio

Roto por algún rato de pasión, esos ríos que vuelven al mar

Tras pasar por el cielo.

Incluso ingenuos decíamos ser felices,

Despistados de amor, olvidados de sí.

 

Porque nadie es dichoso con esos fantasmas rondando,

Con esas heridas que nunca se cierra.

Porque nadie ama tanto sin tocar un poco el infierno.

 

FUGAZ

Apenas tus ojos brillaron

Cuando la tormenta rompió

Sueños, mordazas y albas.

 

TIEMPO

Las noches oscuras

Y las mañanas fértiles

Suman tardes duras.

 

LETANÍA TESTAMENTARIA

Cuando muera,

Leed mis libros y temblad con su carne,

Cuando muera,

Escuchad mis discos y serán mis memorias.

 

Porque cuando muera,

Dudaréis si estuve vivo algún momento,

Cuando muera,

Las madres seguirán amando a otros hijos,

Cuando muera,

Los reyes serán tapados con banderas,

Cuando muera,

Los bancos traficarán almas en forma de billetes,

Cuando muera,

Las cosechas brillarán en primavera,

Cuando muera,

El pecado dolerá solo un poco menos,

Cuando muera,

Los amantes copularán en los mismos catres,

Cuando muera,

Las guerras asolarán a los pobres de siempre,

Cuando muera,

Los pueblos votarán con esos sucios papeles,

Cuando muera,

Habrá versos sangrientos a la vera de caminos,

Cuando muera,

El horizonte acariciará el cielo allí, cerca y lejos,

Cuando muera,

Reirán niños y ancianos a dosis proporcionales,

Cuando muera,

El peso neto del mundo no variará en absoluto,

Cuando muera,

La utopía gemirá en idénticas cárceles,

Cuando muera,

faltarán duelos.

 

Porque cuando muera,

La televisión anunciará quiebra de toda funeraria,

Cuando muera,

Los carpinteros olvidarán la receta de ataúdes,

Cuando muera,

El infierno arderá más un ratito,

Cuando muera,

No busquéis lápidas ni esquelas.

 

Cuando muera,

El desierto acogerá mi soledad

Como aquella primera muerte,

En la maternidad de un hospital.

 

Volarán unos poemas al fuego,

Si no los lee el olvido antes.

 

Cuando muera,

El alaba calentará la fría noche

Con su templada sonrisa,

Como si nada hubiera pasado.

 

Porque ante ese cadáver,

¿alguien más que los gusanos se emocionarán?

(¡Fuera albaceas y notarios!)

 

TOCADISCOS DE SEGUNDA MANO Y PRIMER ALMA

Un día gris en Francia,

Víctor, entre días largos,

Añoraba maravillas

Como aquel pez luna

Que en un largo y cálido verano

Asomaba a la ventana

Y decía: todo otra vez.

 

Y sonaba Aventuras de Kirlian...

 

CURACIÓN

De las noches venciadas por salitre,

Naciste,

Tumultuosa y agitadora,

Huracán hasta en la extrema quietud.

Con las mareas de este hastío estacional

Te vi ansiosa o en silencio,

Hierro y luz tras esos ojos

Indescifrables, mística de sal y sol.

 

De las noches venías,

A esta celda,

Suave,

Cerca,

Instante de paz,

Rato ofrecido por Dios

En la negrura opaca

De mi luna muerta.

 

Ofrenda aquí fuiste,

Salvación para esta llaga.

 

CREACIÓN

Cuando tome tu luz

Entre mis dedos,

Nacerá el mundo,

Desnudo y herido,

Vivo y cobijado.

 

Ese mundo que late,

Paciente y patente,

Detrás de ese cielo

Con que miras.

 

SUSPIRO

En la rutilante noche

Recordé un beso,

Cópula de sangre y témpanos.

 

RORY

Ojos dulces de gacela

Durmiente. Llanuras Massachusetts.

Montañas de Stars Hollow.

Luz entre brumas yankis.

 

PETICIÓN

Dame amor

Cuando muere la vida,

Entre duermevelas

Y vigilias inhóspitas.

¡Sálvame!

 

¿DECIR EL VACÍO?

¿Y cuando duele el dolor

que dolía, el que duele y el que dolerá?

¿Y cuando borrado se ha

el beso de gracia de Dios y no volvera?

¿Y cuando los ojos ciegos

de otros posesos no se enternecerán?

¿Y cuando los ideales o los valores,

apenas símbolos muertso parecerán?

¿Y cuando sin patria ni libertad

nos envuelve la bruma y no amanecerá?

¿Y cuando pájaros y ríos

en frío y herrumbre transmutarán?

 

Cuando el camino se tuerza

En un meandro infinito que sobre sí vuelve,

Dando la mano a la helada mano

Tras un largo deambular inerte.

 

Cuando toda fe se pudra

En campos sin nombre ni apellido,

En campos que ya no sean santos,

En un entierro incrédulo y de hastío.

 

Cuando el pundonor y el esfuerzo

Beban cicuta hartos de Sísifo,

De Prometeo, de Cristo y de Buda,

Y la parálisis muda niegue al yo lo ínfimo.

 

Cuando el horizonte y la utopía

No sean sino niebla, nocturna y gris,

Cristal opaco, lágrimas secas,

Desamor y soledad sin fin.

 

Cuando deambulemos por páramos,

Inciertos de ser vivos o muertos,

Encarcelados en nuestra inusitada libertad,

Ateridos de espanto, ni sanos ni enfermos.

 

Seremos nada, cuando quisimos ser todo,

Porque todo-nada, ¿en algo se distancia?

¿No nos ahogan sus coordenadas?

¿No nos saja su cuchilla abstracta?

 

Si hoy nada somos, aunque fuimos todo,

Y ni el dolor dolor parece,

Si somos piedra, por dorada que se bañe,

Si no hay hoy virtud que crece.

 

¿Para qué andar, creer ni amar?

Abracemos el abismo ese que se ofrece...

 

ORACIÓN

¡Que venga la noche y me lleve,

amarrado a sus negras caderas,

a través de la niebla y las estrellas!

¡Que venga la noche y me mate,

a golpes de su timón oscuro!

¡Que venga la noche y me duerma,

lejos de besos muertos y lágrimas de sangre!

 

Fernando Pérez de Blas