// ENSAYOS >> PRUEBA Y ERROR

LIBRE EXCOMULGACIÓN

 

¿Para qué escribir si está todo escrito? La respuesta es para interpretar. Interpretar libremente, según vuestro principal postulado. Y eso es lo voy hacer, sin más rodeo me limitaré, con brevedad, a configurar mis propias interpretaciones, libremente, como vosotros queréis.

Sólo puedo decir que si el "destino" del mundo está "escrito" por un Providencia, su sentido de la justicia difiere del mió, y juzgo el mió como superior. Quien tenga oídos para oír que oiga.

También debo añadir que, si la vida solo se vive una vez entiendo por ésta un hilo entre dos eternidades. Dicho de otro modo: un sufrimiento entre dos eternidades; la de antes de nacer y la de después de vivir. Si el alma es inmortal "más le valdría al hombre no haber nacido". Si este sufrimiento ha de soportarlo el alma durante toda la eternidad, Dios, si es verdaderamente providente (a el más puro estilo judeo-cristiano), es un canalla. En otras palabras: la creación del mundo, de la vida,  y de las almas inmortales son un pecado del Señor, un error del Todopoderoso, pues como todos podemos comprobar el mundo es, era y será una cloaca en la que el Mal es el principal protagonista. En ese caso, Dios, a parte de ser un canalla, es impotente, luego no es "Todopoderoso". Lógico, ¿no os parece? En pocas palabras: la vida es una herejía de la Realidad.

Con esto es suficiente para echar por tierra el dogma de la Iglesia.
Dicha institución postula como "hijo único de Dios" a un tal Jesús de Nazaret, un judío que vivió en Judea bajo la hegemonía de Roma hace unos dos mil años, cuando Roma era el Imperio. Dicho individuo hizo milagros, murió en la cruz por todos nosotros y al tercer día resucitó. Esa es la tesis católica, un cuelgue total.

Y esta es la verdad:

Jesús de Nazaret era un judío de tomo y lomo, se horrorizaría ante una institución como la Iglesia, en el caso de que levantase cabeza, cosa que no va a ser posible, se pondría a vomitar. Es más, se horrorizaría ante todas las sectas cristianas; católicos, gnósticos, protestantes, ortodoxos, etc. Eso para un judío de aquella época sería pura morralla.

Este hombre, de carne y hueso e hijo de Dios como todos los demás, era un fanático del oráculo "escatológico-mesiánico" que pronosticaban los profetas del Antiguo Testamento postulando el triunfo de Israel sobre el yugo extranjero para implantar de cabo a rabo la ley mosaica.
Jesús se presento como el Mesías, como tantos otros, y fue crucificado por sedicioso, por terrorista, diríamos con términos actuales, por el imperio romano. Si, como dice la Biblia, Jesús hubiese sido condenado por los propios judíos este no hubiese sido crucificado (castigo propio de los romanos. "¡que aprendan a base de clavos!"), sino apedreado.

Con todo esto diré junto al mismísimo Pablo de Tarso (el que se inventó el mito) que "un Mesías crucificado es necedad para los paganos y escándalo para los judíos". ¿Que clase de Mesías es aquel que reinará en el cielo? El Mesías davídico, el que verdaderamente esperaban y siguen esperando los judíos, es un rey para la tierra, para la tierra prometida: Israel. Eso del cielo es puro delirio de un epiléptico que no tuvo cosa mejor que hacer que tergiversar la Historia (tarea que con más justicia se la debería de atribuir a los Padres de la Iglesia) y partirla en dos mitades: antes de Cristo, después de Cristo.

Bueno, y eso es todo. Espero que no os haya aburrido con este sermón, pero es que no tenía cosa mejor que hacer esta mañana. Así que... si esto es para expresarse libremente... diré que... ¡me cago en Dios y en su puta madre! ¡Me cago en Cristo, en la Virgen, en el espíritu santo, en la iglesia y en su puta madre! Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Ah! otra cosa: quien tenga polla para follar, que folle. Quien tenga droga para fumar, que fume. Quien tenga priva para beber, que beba...

Adiós.

Daniel.