// RELATOS >> PRUEBA Y ERROR

No evidente.

 

Salgo del trabajo y acudo a casa, al refugio armado de bienes amables y satisfactorios. En un silencio maldigo a mis compañeros por no ser lo que yo quiero. La cocina es el antro que promuevo y sobre el que me quejo directamente. Intento que el tiempo y las acciones se orienten a mi gusto, mi irregularidad lo hace imposible, divago como la veleta del gallo y en cuanto ceso me comen, y somos, me convierto en uno de ellos, viviendo feliz.

El trabajo me hace al tiempo volar, sumerge en los problemas de la realidad, y andas cada día en pos de una función asignada, ligada con la responsabilidad del trabajo. Reducirse al problema cotidiano para no enfrentar la vida de gusano, o de hormiga para la reina que nunca conocerás.

 

Andros