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EL VIAJERO
Entendí entonces que aquello no se podía hacer a pesar de todo; el grito libertario que intentaba esgrimir; que aquello no era digno, ya eso si, enmarcado en la moral burguesa que da el dinero. Levante la cabeza lentamente y esgrimí una sonrisa del tímido, miré primero temeroso de vergüenza, miré después revanchoso con ganas de venganza y nadie pudo aguantar, incluso en algún caso pudo ser por pena, la mirada desidiosa y odiosa que me entonaba mi subconciencia intelectual, implicando la valía que interiormente me otorgaba sin otro principio que mi deseo de sabiduría. Se acaba estando tan solo como la soledad, acabas mencionando la muerte, finalizas con oscuros propósitos románticos El viajero, digamos el feriante, es feliz, pero esta atenazado, escondido en las opiniones que surgen.
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