Emoción & arquetipo.
Cómo es posible sentir emociones cuando el mundo parece tan lejano de nosotros a veces. Pasamos por la vida pensando que nada funciona, pero nada más toparnos con los arquetipos que rigen el mundo la emoción surge. Se revela así nuestra biología contra nosotros. Ese ficticio e ingenuo control desaparece bajo una nube de drogas en nuestra cabeza que nos confunden y matan muy despacio. Pero es en esos momentos cuando surge nuestro milagro. El arquetipo y el ser humano frente a frente son exactamente lo mismo. La única diferencia es que el hombre está vivo en ese momento y su encuentro con su alter ego, ya sea agonista o antagonista, le provoca un estado biológico que lo zarandea dentro de su cuerpo.
Y la emoción se encarga de reconciliarnos con esas imágenes, haciéndonos trascender nuestro limitado cuerpo, que tan mal traduce biológicamente los símbolos del inconsciente colectivo.
Toda la angustia y el miedo, a la muerte, a lo desconocido, no proceden de nuestra naturaleza como personas, sino de nuestras limitaciones físicas o biológicas, muy lejanas de los conceptos en estado puro que representan, o intentan representar.
A la pregunta de si son los arquetipos invenciones humanas no anteriores nunca a la cultura, hemos de responder que por supuesto. El hombre es producto de su cultura y viceversa. Pero eso no impide pensar que la cultura, el hombre y los arquetipos, reflejan con más o menos fidelidad la propia estructura de la realidad.
Si es así o si es un completo caos, los arquetipos no son una interpretación, sino un reflejo adaptado de la propia realidad. Y si es cierto que proceden del razonamiento humano, en su trasfondo subyace directamente la raíz de lo que existe.
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