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SOLEDAD
En sólo once líneas me repetías incansable. Soledad de once líneas que me rompes onceavas veces en dos unos impenetrables y paralelos. Que se desconocen, pero que se nombran. Uno se llama quiero, otro se llama pienso... Soledad que me fascinas cuando te elijo pero que me ahogas en agónica desesperación cuando decides albergarte en mi vientre. Vientre insano que no entiende del buen concepto. Soledad tan sola, soledad sin sol, soledad de edad, soledad hastiada de juegos de palabras que significan lo mismo. Soledad sin rostro. ¿Quién eres, Soledad? Maestra revieja que voltea cabezas y saca los colores de las grises mejillas. Soledad. Hermoso nombre para una niña que su quiero se funde en su pienso y su hago en su digo. Soledad sin lágrimas y sin miedos, soledad desde mí. Soledad que edifica los grandes pensamientos, que libre cabalga por el yo y el ego.
Gaita de Fole |