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Poemas de "Murmullos,silencios y suicidios de un encontradizo"

RECIBO
Debes saber que no te guardaré en el rincón
Donde no se oye el siseo de las desmemorias.

Que te llevo conmigo al caer el plomo nocturno,
Al abrirse y cerrarse las salas de espera,
Cuando tocan a difunto y cuando lo hacen a boda,
Al salir y entrar de todas mis cárceles.

Que serás por siempre mi más grata compañía,
La luna que hace cabriolas entre estrellas,
El saltimbamqui juguetón por mis arterias.

Debes saber que iluminas sendas y valles,
Que la niebla nada puede ante ti.

Que das vueltas y más vueltas entre mis sueños,
Sin lograr que haya nada como esos ojos.

Que eres mi descanso tras días nefastos,
Mi dolor cuando siento que no siento,
Mi alegría más rauda e intrépida,
Mi nostalgia cercana a muchas ventanas.

Debes saber que estoy aprendiendo a quererte,
Que lo intento con ese fracaso que me define,
Que una y otra derrota no me amilanan,
Que mi victoria fue conocerte y saber de ti.

Debes saber que aguardo en las entretelas
Del viento,
De la sombra,
De los albores,
Que tengo sorpresas para tu brisa,
Para hacerla huracán
Y marcharnos en pos de más miradas.

AMARGA RUTINA
De locura en locura,
Salto a salto,
Duelo a duelo,
Me ensimismo en una mismidad
Horrible,
Cataclismo nervudo y necio.

Loco en una carretera desencolada,
Miro al horizonte
En pos de un sueño
Y me sonríen tras la fuga,
Tras mi propia huida.

Delante, detrás,
Arriba, abajo,
El espacio ha callado
Y el misterio está desplazado.

¡Estamos tendidos
en la litera superior
de la rutina!

INDAGACIÓN
Con la piel quebrada por zarzas,
Por cemento,
Por monstruos,
Dirige sus pasos al monte perdido,
Al origen.

Quiere conocer el manantial
De esas angustias,
Trampas, cobijos.
Y va con la piel quebrada.

Busca el nacimiento
De esos ríos,
Torrentes, cataratas,
Que recorren su ruta y su temblor.

Quisiera saber la causa
De que duelan los besos
Y no sienta las heridas.
(De cicatrices también se vive).

Por el monte hallado
Esparce sus vistazos,
Con la luz por meta.
Encuentra sombras,
A veces bellas,
Otras informes.
Chinescas casi siempre.

Durante el camino
Sueña y sueña,
Grita y truena:

“Lucero, lucero,
bríndame bríos y bravura.
Que quiero agua
Recién parida,
Fuego inocente e inofensivo.
Lucero, lucero,
Dame el don del origen”.

Responde un eco sordo,
Trasunto de la noche
Que toca la tarde.
Y va solo con la piel quebrada.

CIRCUITO CERRADO
-¡Alto! ¡Poeta! ¡La Guardia!
¿Dónde vas con esa prisa?
-Acecho la aurora y al lucero
que me persigue y pisa.

-¿Te da fuerzas caminar
por veredas cerradas?
-Si es la aurora que empuja
y la noche que da la espalda.

JUEGO TRISTE
Esta mi tristeza
Desquicia,
Deshace,
Desahucia,
Descabala,
Desmorona,
Desordena,
Desmiente,
Desoye,
Despotrica,
Descoloca,
Desflora,
Desanima,
Destruye,
Desenamora,
Desmantela,
Destartala.

Es una tristeza desnortada.

De paseo encuentra un deseo,
De vuelta a casa lo desecha.

Es una tristeza déspota,
Desilusionada y desértica.

Es por antonomasia deserción
Y por ejemplo desidia.

Le llaman tristeza
La desesperada.

ARROPADO
Cuando tenga por sábana
Alquitrán,
Agua
Y sangre,
Habré borrado la distancia
Del dolor al miedo.

Ya no miraré hacia abajo
Desde el fondo de la nada.
Ya no habrá abismo.

Cuando abrace a la muerte
No se encontrarán más pruebas
Que un montón de lágrimas
Y besos ateridos de pánico.
Aun calientes junto al desastre.

ESPERANZA DEL MORIBUNDO
Cuando viniste subida sobre aquella ola
Resultó que mi corazón sangraba sal
Y madera carcomida.
No había regeneración según los médicos.
Cualquier transplante supondría rechazo
Con un órgano casi descompuesto.

Eran los tiempos de apatía,
De una suciedad espiritual a prueba de voluntades.
Terquedad de terquedades,
Bombeaba lágrimas hacia ninguna parte,
Como un río que no encuentra su oceano.

Mi corazón presa de las termitas,
Las dudas y la desazón.
Se recreaba en su propio declive.
Eran los tiempos que rozaban el final.

No lograba ver con ojos ni manos,
Los pies no volaban,
La cabeza pesaba de vacía.
¿Qué decir del halo infantil?

Poco a poco se destruía todo,
Cuando viniste con el cielo entre tus cejas.

MUTIS DE LA NOCHE
Que te da la noche un vuelco,
Que te abraza el amanecer,
Las ubres del sol te desayunan,
Brilla el aire, espejo siniestro.

Que te da la noche un beso,
Mientras borbotea el firmamento.

SOMOS
Somos los que gritan para ningún oyente,
Los que aman con un destinatario gélico,
Los que luchan en batallas perdidas hace siglos,
Los que bailan bajo lunas y chorros de ternura,
Los que acarician senos y manos antes vacías,
Los que abrazan el aire aunque sea un huracán,
Los que cambian y olvidan rencores o desagravios,
Los que beben, sueñan y corren tras la aurora,
Los que sacian su sed en manantiales ignotos,
Los que labran eriales y eriales sin cuento,
Los que construyen hogares desde las nubes,
Los que amasan panes, niños y utopías,
Los que instalan máquinas rotas y gratuitas,
Los que prefieren flores a mausoleos,
Los que sienten morir su alma y no la rematan,
Los que huyen con un hato de esperas y rosas,
Los que cosechan malas hierbas y algún presidio,
Los que duermen despiertos por si viene aquel verso,
Los que vigilan cadávers de origen desconocido,
Los que liberan mientras sus cadenas crecen,
Los que escriben necedades y necesidades,
Los que encarnan sombras temblorosas y frágiles,
Los que caen rendidos a la vera de muchas veredas.

Somos los que saben que no saben saber,
Los que no pueden poder. Ni quieren.

Somos la bracha y el desgarro a través del muro,
La sangre que cubre su rugosa piel.

AMANECER
Ahora que has vuelto de tu siniestro sueño,
Prueba a contarnos
Qué se veía desde esa quietud:
¿viste la sonrisa de Dios o el vacío?
¿acariciabas o no sentías?
¿recordabas o simplemente pasabas el tiempo?
¿nos tenías contigo o nuestras manos callaban?
¿estuvo tu alma en paz o te dolía el silencio?

Prueba a contarnos,
Ahora que has vuelto,
Cómo te alimentaban nuestros besos y caricias,
Cómo oías nuestros ánimos,
Cómo esperabas las horas de visita,
Cómo crecías en tu amor.

Porque tu dormir,
Aunque no lo notaras entre tanto cable y maquinaria,
Era una búsqueda de salud, sí,
Pero también fue perioso
Para aumentar cariños,
Para sembrar esperas,
Para contar con los tuyos,
Para descansar de tanto trajín mundano,
Para sentir más cerca tu espíritu,
Para volcarse de nuevo en la vida.

Porque esa cama de hospital en cuidados intensivos
Era trampolín
Desde donde dejar que la nostalgia
Te permita ahora mirar el mar y
Más que Cantábrico
Lo llames Infinito.
Porque tanto como tú
Ha crecido él contigo.
                                               (Para Nerea, en recuerdo de su
                                               padre).
SALTO
Abriendo los ojos,
Saltando al aire,
Dejando los miedos,
Busco hallarte.

HISTORIETA PARA UNA AMIGA CON HALO
Déjame contarte mil historias
De circo,
De payasos,
De paseos,
De duendes,
De abrazos,
De bailes,
De libertad.

Te narraré la vida
En versos
Porque no lo sé hacer
De otro modo.

Intentaré traerte el universo
Para que lo veas
Y lo toques,
Sin salir de tu rincón
Mágico,
Misterioso.

Tendrás palabras
Y signos.
Metáforas y símbolos.

Son mi regalo
De hoy,
Guardemos para mañana
Luces,
Horizontes
Y algún sueño.

Solo sé darte
Pequeños,
Temblorosos,
Alocados
Versos.

Pero si ellos te traen
Recuerdos,
Alientos,
Fuerza,
Guárdalos
Para cuando de voz hablemos.

CIEGO DE SAL
Cuando inquiero paz
Veo el infierno,
Si vislumbro esperanza
Resulta mar de sal helada,
Cuando oteo montes,
Vienen alambradas doradas.

Quiero poder
Y no puedo querer.
Duda y dolor,
Risa dormida
Y el mar de sal helada.

Asusto a los cívicos,
A los amigos
Y hasta a mí,
Con este terror
A los muros de oro.

De tanto amor
Tropiezo en el fango,
Salgo malherido,
Deformado,
Amarro mis labios
Al vacío y al engaño.

Anduve y andaré
Solo,
Anegada de estrellas apagadas
Mi noche,
De ojos deslumbrados
Mi día.
Ando a través de un mar de sal helada,
Nunca antes surcado.
Ando por caminos
Que borran las huellas.

Me verás
Penando y gimiendo,
Subido a la atalaya del faro,
Entre tanteos a la luz
Y premuras silenciadas.
Me verás
Buscar un puerto
Más allá de mi mar de sal helada.

MÁS MUROS
Han sido demasiados errores,
Demasiados caminos sin salida,
Que rompían contra muros recios,
Inertes.

Son muchos horizontes rotos,
Valles acabadps al borde,
Ríos helados antes del mar,
Flores marchitas en embrión.

He mendigado mil perdones,
Reiterado cien tropiezos,
Con unas y otras piedras.
He clamado en tantos desiertos...

Llevo rota la piel
Y el corazón por todas partes.
Y estoy ebrio de vivir
Mirando puentes.

Han sido demasiados muros
Para esta vida que termina.

GUADAÑA
Siglos de guadaña
Sonsacan sonrisas
De pánico al artista:
La muerte, abscisa

De nuestro último
Periplo, soplo
Amargo que nace
Antes de todo.

Nos persigue su miedo,
Su encanto, su filo
Humeante y seco.
De guadaña siglos.

 

Fernando Pérez de Blas