Cuando buscaba por Internet lo hacía como un niño en una construcción, cogiendo las cosas, viéndolas de cerca, admirándolas, soltándolas, cogiendo otra.
Ahora lo hago con el peso de lo conocido. El eterno retorno. La novedad convertida. Las cosas, como los frutos secos con el aire, se oxidan, se hacen maníos. Pasa hasta con las mujeres y el tiempo. Mantener la ilusión se hace tan difícil, es como mantener un grano de café en el aire a pataditas. Descorazonador.
Si intentas mantener la ilusión con los proyectos futuros, das con la tecla, pero ay del hombre poco racional, o de la media del hombre común, que pone metas remotas, que se inventa posiciones divinas para si mismo, y ay del hombre trivial, que en su catolicismo apostólico se pone plomo en los tobillos.
Desde luego nuestro problema es estructural, nos viene de la educación y por ende de la religión.
As sandaza |