Bésame, duérmeme, bébeme, suéñame,
déjame saltar sobre los juncos de esparto,
báñame en el surco húmedo de tu risa,
enrédame en la clepsidra de tus labios
cuando necesite acordes como golpes de luz
romperé el cielo con el pulso de tu memoria
no me hagas el amor, hazme algo más lascivo,
que tu cuerpo sea renglón de sed para las orillas,
que tu vientre tenga el color de los gritos prohibidos,
no me hagas llorar, hazme una noche
con los restos de la hoguera...
y ahora, en improvisadas frases de muslos percutidos,
dominaremos las sombras que hacen del futuro
un coro de guitarras eléctricas a punto de parir un silencio rasgado.
Esto es el universo, princesa,
y los sábados hay bares que no cierran sus puertas.
Uviéu
7 de julio de 2007
Xurde P. Lejarza