Giran en un nudo de cobre amargo
mis dedos húmedos
del amor de tu sexo,
tiemblan ríos de París
en tus hombros
redondos como planetas,
la lengua del obelisco
dibuja en morse
tu nombre sobre las arenas.
Ahora buscaré atajos de cristal
y verteré mis lunas
en copas de albinos bordes.
Prefiero tu ausencia
a tenerte en vano.
Corazón acorazado...
pulso del cosmos
ebrio de sol y balas.
Xurde P. Lejarza