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Siempre acudo aquí, al cajón desastre, cuando
no siento nada positivo,
vengo a soltar mis demonios, a maldecir a la vida, a escapar de la realidad,
es mi droga más dura, mi psicólogo
y mi capa oscura.
Escribo en este cajón virtual y desconocido,
escondido en el anonimato,
con la intención de que alguien lo lea, pero es una intención
nimia,
barata digamos. Es así porque no hago nada para que así
sea.
Es como casi cada una de mis inclinaciones,
una muestra de mi devota voluntad, devoción de fé que no
lleva a nada.
Pero no estoy aquí para eso, estoy aquí para
maldecir,
para ser barato y automático,
para no realizar esfuerzo,
para que el genio salga sin consideración alguna,
para escribir palabras que casi nunca dicen nada,
o acaso si, pero tan profundas como un plato llano.
Y es hora de mentir y de perder el tiempo, de aparentar
y de no hacer nada,
es así por que así lo hago, no porque deba ser, aunque cada
uno tiene esos momentos,
algunos lo focalizan con la tele,
otros con el alcohol,
se juega y se fuma.
Nadie piensa en ensaladas en tardes como esta,
más picante, hasta que duela, hasta que se adormezcan los sentidos.
te dolerá el estómago, es algo normal,
la vejez tan cerca o tan lejos me castigará por mis malos hábitos,
y quizás tenga días de arrepentimiento,
pero en el fondo era necesario, era necesario para tu forma de vivir.
Las opciones que tomé me hicieron así,
aquellas que nunca me pregunté,
soy fuerte y joven, pero siento que tengo joroba y que llevo leotardos
negros,
soy una fuente de acritud, salpicada con gotas de humor, bien negras bien
de niño,
y ahí llego hasta aquí, con el deber cumplido de tener que
ocultarlo,
con el saber de que soy ruin y que me importa lo justo,
sin dudar de mi buen corazón benevolente, pero es la sensibiliría
del malo,
la del artista, la del dueño de los sentidos y sin embargo voy
por la vida como si me acabaran de dar una paliza, atontado, o más
bien, atolondrado,
y ahora no voy a llorar, hace tiempo que no lo hago, ¿para que?,
ya lloran otros por mi, que vacío es el llanto muchas veces,
llorar es fácil y bello.
Bueno supongo que ya esta bien de divagar, me voy al súper, chao
ANDROS
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