Mil atardeceres desencantados.
Cien lunas llenas,
De amor y habitaciones de hotel.
Diecinueve días y quinientas noches, llorando
Flacos recuerdos de aquella historia lagunera
Que sin saberlo, fue la misma
De aquel poeta que pintó
Poemas de amor y una canción,
Desesperada de esperar cuarenta y siete minutos
En un banco
Y el corazón en los pies.
Esa la conoce Peter,
No el de la sartén, el de los talleres.
Y es que sin su acento,
Ni su paciencia.
No habría letón que cayese en la cuenta
De 386 palabras, creo.
Y en inglés
Que es más torcido.
Que lo digan sus alumnos
Que alguno se hallará, si se encuentra
Hoy por aquí y caigo yo en la cuenta.
De que al final son 2056
Estúpidas y absurdas palabras,
Enlazadas, eso sí
Con otros 2056 números
Igualmente absurdos y estúpidos.
Que con ganas de ponerle un punto
Y un final a este tedioso y agonizante
Poema.
Le dan la razón a la poetisa.
Y es que “La poesía no sirve para nada”.
O quizás sirva para regar las plantitas
Del futuro.
XOSÉ NEMESIO
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