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Colección febrero 05

Postal

 

(Sólidos conceptos tiran

de las almas en ambos rumbos .

Por un lado el cristal

y por otro el retrovisor)

 

Tienen espinas para protegerse

del vacío las paciencias.

 

A la misma materia apuntan

los dedos del cronómetro .

 

Se tensan las cuerdas de las persianas

entre los asimétricos corazones.

 

La dirección,

dividida entre emergencias

y corrientes se dibuja

quebrada y vagabunda

en el periódico horizonte.

 

Se inaugura el paisaje.

Un brillo reclama

su porción de triunfo

en el filo de la guadaña.

 

La luna colgada

en la esquina inferior izquierda

del negro panel

como un verso en vilo

suplicante de lo ignorado

aguarda las últimas voces.

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Acogida

 

Tu lo sabes.

Sin mediar voces o misterios.

Tu me lo dijiste.

Por favor, no quieras

pronunciar su nombre.

 

En el intervalo que traza

la línea de tus labios

se funda el espacio .

 

Perdería la orientación .

Entra,

esta es tu casa.

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Las palabras

 

Como líneas temporales

según quién y cómo las trace

de un diagrama universal

las palabras son dioses

que suben y bajan

de algún pedestal.

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Aquel verso

 

A la vista de todos

en el escaparate

de unos grandes almacenes

desnuda quedó la intriga.

 

Ya no teníamos que andar

con dobleces y medias tintas.

 

Descubierta la traición

solo quedaban dos opciones.

 

Elegimos callar los presentes,

no decir nada a nadie,

ser cobardes

(no echar más pena al duelo)

Y llorar.

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Instantánea

 

Poemas irregulares

decoran el sosiego

de un viejo tapiz.

 

La inquietud del espejo

se expone inexorable

al fondo de la habitación.

 

Entre medias

una mesa austera

demanda rigor.

 

Las cortinas Filtran

juramentos remotos

de alevosía y devoción.

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Sin título 1

 

Aunque nunca llegue

a ser lo mismo

igual diremos de hoy

dentro de algunos versos

 

Volverán a sus andadas

y de siempre correrías

los aspectos pasados de moda,

abiertos las veinticuatro

horas del día

sonámbulos y palaciegos.

 

Despierta el camino

que ha de volver

cada mañana

tras un ayer

 

Las horas corren!,

Agárralas por huevos!

gimen los relojes,

repiten los silencios.

 

De nada sirve prolongar los filos

de la frecuencia aniquiladora.

 

No llores conmigo

por ese tal vez

que desapercibido

no sabe que es

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Pronuncia el viento tu nombre.

 

Letras naturales

al son de las ondas,

vocales sin adulterar

se reúnen vibrantes

en tersa voz

entre mudos segundos

para salvarme

para darme el amor.

Pronuncia el viento tu nombre.

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Autorización .

 

Para olvidar las nauseas

de ciertos instintos

no alcanza con saltar

empuñando un himno.

- fútil salvoconducto-

sobre los racimos

en ascuas del silencio.

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la calle

 

La calle en que lloro,

la calle en que río

 

Los ojos de las casas con envidia te miran pasar.

 

Nosotros nos alimentamos de las mismas insidias.

 

Las farolas

no se encienden hasta pasadas las seis.

 

El asfalto, las fachadas, las aceras,

los escaparates

dan cuenta al unísono

de las inseparables distancias

que nos unen.

 

Aún conserva algunas marcas

que delatan su edad.

 

Huellas de toda muestra rezuma el suelo

de la calle en que lloro,

de la calle en que río.

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Por los versos

 

El mar se los tragó.

Se lo llevó todo.

Inundó promesas

y naturalezas fecundas.

 

No dejó nada a su paso.

Bajo su lengua y sus brazos

desparecieron para siempre

caricias y colores.

 

Por los versos muertos

bajo la gran ola.

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Amor

 

Yo quiero ser

lo que tu quieras ver

cada amanecer

una y otra vez.

 

Hacen infinito

mis pies hilvanando

a su paso besos y alas

bajo un verso raso.

 

Una y otra vez

cada amanecer

lo que tu quieras ver

yo quiero ser

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¿Cuál es la palabra

que golpea tu puerta?

 

¿Que nombre tiene

que suena a ausencia?

 

Parece que siempre es la misma

causa de tantas divergencias.

¿el llanto inclemente de las olas

fugaces que a la vida me llevan?

 

¿Podría ser el mismo asunto

que nos reúne en su influencia?

 

¿Cómo es posible

extraviar la certidumbre

en un prólogo ahogado

por un mar de amargor?

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Sin título 2

 

Algodones de plomo,

soldados de paz.

Los acertijos del ritmo

descubren sus cercos al mar.

 

Baja las calenturas,

sube la tensión

y viciada la virtud

es un globo de plástico

sin latidos ni son.

 

Expulsado

de las estables jornadas

el aire entre sollozos

piensa en lo inapelable .

 

No hay veredas

que lleven al mundo feliz.

 

También la alegría adolece

de la misma enfermedad.

 

Se detendrán las agujas

y dígitos de la estrofa

 

¡Pero qué estamos haciendo

con las palabras!

 

¿Dónde quedan aquellos elogios?

 

¿En la trastienda del comercio de dolores?

 

Tu simplemente deberás

perseguirlas con ahínco

y como yo, seguro, que en el mal sentido,

te harás un ser de provecho.

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El alba hallada en las montañas.

 

Yo no sabía que pudieran tanto significar

algunas palabras.

El bífido lucir del pensamiento.

Rápidamente se aburren las sorpresas,

en un plácido solar en venta.

Hormigas anónimas recorrían mi piel.

Era increíble, pero era cierto.

Una sola idea puede llegar a destruirnos.

El alba hallada en las montañas.

Las sombras veladas de la ausencia.

 

La verdad – tan deshojada-

subsiste entre los silencios

de una ciudad emboscada.

 

(La suerte a cada palmo
vierte corduras y bienes).

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Discordia

Las espinas dorsales
clavadas en el barro
de todos los días,
señalan la causa benéfica
que nos instauró sobre el podio
de las calamidades.

Símbolos de victorias pasadas.
Testigos de las cruentas batallas
arruinan la memoria de nuestros niños.

Por sus fueros regresará
como en la imaginación
se repiten los mismos colores,
en la historia asoman
los mismos ritmos.

O descubriste la absolución
en un pedazo de olvido.

(Tu, sigue así).