// RELATOS >> SUBVERSIÓN ORIGINAL
 

Instrucciones para rezar en silencio.


Basta con juntar su mano derecha contra su mano izquierda, de manera que las palmas de ambas manos se mantengan enfrenthadas, buscando una pacífica similitud con el aplauso. Flexione su cuerpo hasta caer rendido al suelo de rodillas y dirija la mirhada con atención, simulando que busca algo o a alguien en el alto cielo.

Mueva los labios inferiores, los superiores también, pero de manera imperceptible. O mejor, no los mueva. No se mueva. No mueva ni diga nhada. Abstráigase del mundo de tal manera que sea usted lo único existente.

En caso de lumbalgia o lesión cervical no vaya a poner en peligro su salud. Adopte, por favor, la posición que su médico o farmacéutico le recomiendan. Y no olvide que, sea cual sea la postura elegida, tiene como único fin alcanzar la comunicación con su divinidad, siempre que no esté comunicando o apagado o fuera de cobertura.

Instrucciones para rezar en grupo.

Elíjase al azar una persona de todos los presentes, nunca de los ausentes. Si no tiene plena confianza en las poco ortodoxas leyes del azar, elíjase entonces a la más joven o a la más guapa o al de mayor edad o, sencillamente, a alguien que tenga voz ni de tenor ni de soprano.

Repítase la melodía oratoria que éste o ésta vayan sugiriendo sin pararse demasiado a pensar en qué está usted exactamente diciendo o repitiendo. Adopte una expresión que demuestre interés en grado sumo y no deje usted de soñar con lo que le deparará la noche al llegar a casa, después de haber cenado ese chuletón de buey que le esperaba desde ayer, jueves, en la nevera.

pedro gîlthonîel