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UN CURA NIEGA LA COMUNIÓN A UN HOMOSEXUAL

Ante este titular no pude sino pararme a leer la noticia- últimamente sólo hojeo los periódicos, por no pasar un mal rato, más que nada- durante el resto del día seguí dando vueltas al asunto, ¿no somos todos iguales a ojos de Dios? ¿Qué es lo que habrá llevado a un párroco a no conceder la comunión a un fiel?

Preguntando a un sacerdote amigo mío el porqué, me desveló:

Ese chico no recibió la comunión, no por homosexual, sino por encontrarse en situación irregular con la iglesia, había contraído matrimonio por el juzgado recientemente.

La siguiente pregunta era obligada: -¿Y las parejas heterosexuales creyentes, pero casadas por lo civil?

Esas personas tampoco deberían comulgar, pero es más difícil identificarlas.

Mi curiosidad y la confianza con mi amigo me hicieron seguir preguntando -¿Se ofrece la comunión al pecador que va a misa todos los domingos y no a un creyente que ha ejercido un derecho civil? La iglesia se contradice -. Aquí llegó la respuesta más tajante y sorprendente.

Santo Tomás decía que hay que seguir la voz de la conciencia, aunque ese camino nos lleve lejos de la iglesia.

Una persona jamás puede actuar contradiciendo su voz interna. El sacerdote no juzga al homosexual, sino aplica las reglas terrenales de la iglesia.

¿El sacerdote es pecador?

LA IGLESIA ES SANTA EN SUS BASES, PERO PECADORA EN SUS SIERVOS.

Mi amigo no se refería al pecado carnal, mi amigo quería decir que la vida de un cura no es distinta de la de cualquier otro hombre; ¿y qué es la vida sino una búsqueda? Hay quien busca poder, hay quien busca la felicidad, hay quien busca un sueldo para su familia, hay quien busca a Dios.

Todo cura, como hombre, es pecador por naturaleza.


AZB