// CRÍTICAS >> ZONA MUSGO

CRITICA SWEENY TODD

TIM BURTON: CINE EN ESTADO PURO

Y digo CINE en mayúsculas, por que lo que nos ha ofrecido este GENIO del siglo XXI, que no merece otra calificación. Nos encontramos ante una exclamación de arte y ensayo regado por su inusual y fantasmagórico toque gótico y siniestro, que sólo ÉL nos puede regalar.

Sus 2 horas y 20 minutos, nos transportan a una Inglaterra deprimente y ceniza del siglo XIX, donde un alegre y feliz barbero, Benjamín Barker (interpretado por Jhonny Depp), disfruta de la vida placentera y colorida junto a su mujer y su hija recién nacida. El Sr. Burton nos quita de un plumazo las intenciones de alegría y “buen rollito” que presumimos nos va a mostrar, cuando el Juez Turpin (magníficamente interpretado por Alan Rikman...se echa de menos una nominación al oscar, no?) sentencia a nuestro “héroe” con un contundente golpe de maza al olvido y destierro a la cárcel de por vida.

Son las intenciones oscuras y pederastas del Juez, las que nos desvelarán el camino sangriento y vengativo que adoptará nuestro barbero preferido de entre los que hay en el gremio.
A partir de ahí, nacerá un personaje nuevo que pasará a los anales de la historia del cine, “SWEENY TODD”, oscuro, frío y desolador, que utiliza su colección de navajas bien afiladas, para llevar a cabo su redención definitiva: la venganza (...y que nadie se interponga en su camino!). Con la ayuda de una “panadera” (correctamente interpretada por Helena Bonham Carter, también conocida por la que arropa al Sr. Burton por las noches en la cama), comenzará a saciar su sed de venganza.

Este SWEENY TODD, lo tiene todo...y además, ¡es un musical!. De forma obligada, tiene que serlo, pues no se concibe este relato sin las melodías de Stephen Sondheim: a veces tétricas, a veces románticas y a ratos, muchos ratos, sangrientas. La música se convierte en un personaje más de la película, que permite al actor y a los espectadores entender la psicología de Sweeny: ¡es un psicópata asesino...y, maldita sea, nos cae fenomenalmente bien!.

Pero, ante todo, hay que reconocer que este Sweenny todd es Johnny Depp y Johnny Depp es Sweeny Todd. No nos podemos imaginar otro actor al que le quede como un guante este personaje: desagradable, violento y por momentos enternecedor y romántico. En mi opinión, podríamos definir a este Sweeny como el hermano mayor y malo, muy malo, de Eduardo Manostijeras. Al igual que este último, tiene la misma belleza inocente, la mirada perdida, el gesto de incomprensión por el mundo que le rodea y el romanticismo gótico que escapa de las cursiladas y pasteladas a las que estamos acostumbrados. Si a este cóctel, le sumas la desesperación por la venganza, la ceguera por el amor perdido y el disfrute por ver correr la sangre...eso es SWEENY TODD.

En resumen, disfrutad de esta maravilla y coincidiréis conmigo en decir eso de: ¡Qué grande es el cine! (...y no me refiero al patio de butacas).

por Enrique Arroyo