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| La luz | ||
Edrin J. vio la luz. Su primer minuto de vida estuvo inmerso en atmósferas relajantes y evocadoras, las cuales se transformaron paulatinamente en un sustrato estable y de gran belleza aunque a su vez ligeramente perturbador. Fue entonces cuando Edrin J. tomó conciencia de sí mismo y comenzó a hablar. Y fue precisamente el hecho de dialogar con los demás lo que le hizo crecer tanto físicamente como emocionalmente. Y como de los errores también se aprende, tras probar distintas fases en su desarrollo encontró al final de su adolescencia la madurez y el aplomo que desde fuera siempre le estaban pidiendo. Por esta razón, Edrin J. decidió por fin tomarse un período de descanso, silencio y reflexión, tras el cual volver con más fuerza y nuevas ideas que contar. Jorge Jiménez |