// RELATOS >>LA SOMBRA DE UBIDICUT
LIBRE

E P Í L O G O

            Las tragedias ahondan en los corazones más sinceros. Es un querer y un no poder; un desear encontrar un camino, encauzar un destino; llegar a la plenitud de la vida sabiendo que has aprovechado todos los momentos que el mundo te ha ofrecido. Muchas veces cerramos nuestras mentes, nos obcecamos en ser de una manera y luchamos contra nuestros yos internos para auto afirmarnos en esa manera de ser, para aparentar delante de los demás, para ser aceptados, amados y respetados. Pero entonces ahogamos lo que somos, lo escondemos y, de paso, nos vamos muriendo poco a poco. Vemos  en los demás lo que nosotros desearíamos ser y no nos damos cuenta que, posiblemente, nosotros seamos el deseo de otros.
En este mundo no está todo dicho ni tampoco está todo escrito. Hay historias, vidas que parecen ser una sola pero, en lo trascendental de su ser, no lo son. En el interior de esas personas hay submundos cargados de sueños, de ilusiones, de esperanzas; pero muchas veces no emergen a la superficie, no las oyen porque prestan atención a otros estímulos más mundanos. Escapan de sí mismos porque quieren parecerse al Dios televisivo que le muestra los grandes valores humanos que posee, los grandes ideales de su lucha cotidiana. Estas mismas personas se olvidan de que son personajes, que son fruto de la imaginación de otras personas con otros submundos, otros sueños y otras ambiciones. Son personajes adaptados a lo que les toca vivir sabiendo ciertamente que no existen, que les ponen cuerpo, les ponen cara; pero que no sienten, ni palpan, ni oyen.
Yo sé todo eso y, aun así, me engaño, deseando ser otra persona. No podría identificarla en alguien en particular pero no quisiera permanecer en mí más tiempo. Y hasta para esto tengo dudas porque no sé realmente quien soy, lo que soy o como soy. ¿Y si mi yo está adormecido? ¿Y si se cansó de luchar desesperadamente, de gritarme, de pedir mi ayuda; y ahora se ha rendido y se ha ocultado en el fondo de la Nada; en el hueco más profundo y lejano de mis entrañas, de mi cerebro o de mi corazón? ¿Acaso soy yo el yo que conozco?
Perdí mi vida y la sigo perdiendo. El tiempo se me escapa a la razón y siento que no hay nada a mi alrededor que me dé fuerzas, que ahonde en la oscuridad de mi ser para rescatarme del exilio. Llevo tanto tiempo quejándome que me he olvidado de existir. Moriré probablemente sin saber quien soy. Moriré probablemente sin haber alcanzado mis sueños, sin haberme dejado ayudar por aquellos que lo han intentado. Moriré probablemente no siendo, no estando, no viviendo, no muriendo... Conscientemente, mi cuerpo camina pero mi yo adormece.
Y si escribo esto a modo de testamento de mi existencia, es para demostrarme a mí mismo que lo puedo hacer, que lo puedo reconocer. El que lo lea no sentirá nada pues nada puede sentir por algo que no es. ¿Quién era yo? No recuerdo haber existido para contestar a esa pregunta correctamente. Quizás cuando mis fuerzas se extingan, mi energía se pueda esparcir por el universo y alimentar otros cuerpos; otras cárceles de la mente; pero que sean capaces de oírme, de escucharme antes de tomar la decisión de ignorarme.
Y cierro así mi diario, como el fuego que me abrasa, que me usurpa todas las emociones y me deja tan vacío, tan alejado de mí; que no siento que esta vida tenga más sentido que lo que he vivido y por lo que he luchado, -si acaso he luchado por algo-. Y así sigo, en este vagar que no lleva ningún rumbo, que me aleja de mí a cada paso que doy y que no me deja llorar –Acaso habré llorado demasiadas veces ya-. Y ahora vivo en mí, fuera de mí; alejado de las entrañas del mundo, viendo como nada cambia y que mi mundo sigue fiel a sus creencias, -"La creencia fiel de no creer en nada"-; fiel a sus sueños enlatados en una caja desde donde coaccionan al mundo a pensar de su manera; fiel a su forma de ser auto destructiva donde nos dan esperanzas y después nos las arrebatan... "¡Somos parte de la Nada que nos engaña!"

.....................

Y todo escrito tiene una posdata, un mensaje directo; una alusión sincera no descrita antes. Una reflexión, la última y dirigida a quien más la necesita...
Es a ti. Sé que lo has intentado. Palmo a palmo, sé que has estado en guerra contigo mismo para hacérmelo comprender... Ahora lo oigo, ahora te puedo contestar; y será porque empiezo a estar formando parte de otro Universo, de otra dimensión; posiblemente lejana o quizás tan cercana que podré rozarme contigo cada segundo de tu vida, susurrarte al oído palabras de esperanza; las que no tuve para mí. Quizás no me veas pero sé que finalmente me casaré con tu alma.

 

 

                               A B I S M O

Hay mundos que se derrumban, mundos que nacen y otros que se reconstruyen. El abismo es un mundo invertido donde las ideas flotan y el alma se ahoga en un lodo tan espeso que sentir se vuelve imposible.
En el abismo, el silencio reina ya que las voces son huecas. Es imposible gritar. Sería un grito hacia dentro, un grito demoledor que te destrozaría el corazón, los pulmones, el hígado…
Si has visto alguna vez las lágrimas de un árbol, comprenderás el significado de amargura y verás esa amargura recorrer todo tu cuerpo como millones de escalofríos flagelando tus entrañas y entonces te darás cuenta de que navegas en las aguas del abismo y buscarás una salida, una salida oculta bajo un montón de excrementos que non querrás atravesar pero es el único camino hacia la realidad.

 

 

Randy Montero