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Es de noche y cojo las llaves para abrir el portal de mi casa. Entonces
decido que tengo que buscar a mi padre. Hace días que no lo veo.
Me comentó mi madre que se había ido para arreglar unos
asuntos en otra ciudad. Vuelvo a meter las llaves en el bolsillo y me
adentro por una calle oscura, al poco tiempo de emprender la marcha decido
volver a casa. Algunas prostitutas se me quedan mirando. Una de ellas
se dirige a mí, pero no le hago caso. Llego al portal de mi casa
y otra vez vuelvo a darme la vuelta. Pienso en mi padre, e intento recordar
si a esa hora encontraré a mi madre en casa. Las calles cada vez
están más oscuras. Algunas débiles luces iluminan
las esquinas. Otra prostituta me dice algo, pero no la entiendo, viene
hacia a mí corriendo y empiezo a sentirme nervioso. Corro por los
callejones e intento volver por segunda vez a mi casa, pero no la encuentro.
Comienzo a sollozar y pienso que mi padre está definitivamente
muerto. También pienso en mi madre. Hace frío y no sé
adónde ir.
M iguel Rico
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