|
||
| del romanticismo | ||
|
Pero la verdadera historia y la bondad del romántico
es su forma de encarar la vida. Pero el romántico, un poco lobo también al fin al cabo, es salvaje y actúa en la sedición de sus actos, le cuesta mantener su cabeza fría es emocional y a veces anormal, pues tanto le gusta la originalidad, y si mismo, que intenta por todo medio, dejar claro que él es uno y único, aunque ello le cueste actos excéntricos y antipatía. De hecho el romántico siempre esta en tensión, por que le gusta vivir al límite, por que le gustan los vicios, las mala vida y pertreñar situaciones extremas. Ay del romántico, que después se martiriza con su omnipresente moralidad, ay de él que al final resulta tan contradictorio. Vivir como tal solo puede ser temporal, el romanticismo se apaga con la edad, con el tiempo, como una vela, pues es solo su naturaleza salvaje y su inconsciente energía juvenil el que le permite vivir. Fuera de ese ecosistema, como una planta sin agua, se mustia y se seca. Esto pasa ya, cuando la madurez se acerca y te recomienda que tu físico no puede permitirse más los maltratos que le das. La figura del romántico, surgida en la Alemania a finales del XVIII, se diluye, poco a poco, gotea ya, y en algún tiempo morirá. assandaza
|