// POEMAS >> LA FUENTE DE AIRONI
POEMAS A UNA DESCONOCIDA

 

LABIOS
me llaman tus labios al vino vertido
al caldo de uva fresca como el mordisco.
el suave bocado que los tentara
en su jugo rojos, en su saliva húmedos
con el sabor de la fruta que eres
enganchada a mis colmillos que te acarician.

OJO
tiende oscura la línea
desde el extremo de tu ojo perdido
desde el Oriente profundo
hasta el oscuro Sur noctámbulo
en el que habito.
el iris difuso
que a nadie mira.

BOCA
es tu boca digna
del mejor vino.
desconocida en la mía lo es
de mis mejores besos,
rasgados por mis dientes
de oscuro animal.
digna es tu boca
de frugales bocados
de confusos versos
y sonoros gemidos.

HOMBRO
al hombro desnudo
de la no conocida.
tres lunares,
circunvolución de suave piel
que hizo caer al fino tirante.
la yema de mi dedo la recorre.
cae al vacío desde el cuello
cuello latente
suave
dulce

MANO
la mano estirada
de nebulada ninfa.
en sus largos dedos
de cosquillas que arañan,
acariciando.
estática, iluminada
se acerca a mi cara.

RODILLA
la doblez en penumbra
de la tímida rodilla.
en su forma oculta
la piel sensible tras ella.
sobre la sábana acariciando
está la llave al misterio,
a la oscuridad perdida
más allá del camino
que me acerca a tus muslos.


CADERA
la línea que formas
con tu suave costado.
eres tenue horizonte
que desciende a la cintura
que se eleva a la cadera
perdiéndose en largas piernas.
tras él quiero pasar mi brazo,
pulsar la oscuridad
y recorrerlo lento con mis manos.
para leerlo con ellas
como un ciego.


DESNUDA
eres nebulada ninfa
tendida en tu cama.
desnuda en estado sedoso
ocultas con tus manos
el frescor de tu pecho.
expectante a tu belleza te observo
me deleito en lascivia creciente, mirándote
huelo el aroma suave de tu piel
y la saliva en tus labios.
desde aquí, sentado enfrente
espero tu llamada
o perder el control.

PERFIL
la faz de la musa
asoma entre sus cabellos.
cae desde el otro lado
del Parnaso.
cae malancólica
hasta este lugar
donde la observa su elegido.
desaparece su mundo
por la desidia
y mira hacia el nuestro
para salvarlo.


Leganés, Septiembre de 2006
carlos g. torrico