// CRÍTICAS >> PERSPECTIVA NEVSKI

HABLANDO CLARO.

 

Debemos desmitificar a nuestros ídolos tal y como rezaba aquella camiseta “Kill your Idols”. Mis ídolos eran Magic Johnson y Larry Bird, sobre todo el primero y por ello debemos desmitificar el actual sello NBA. ¿Qué se creen estos niñatos sobrados de talento físico y arrogancia cuando salen a jugar fuera de su continente? La palabra juego en equipo y esfuerzo colectivo supone para ellos una fórmula indescifrable.

Estoy cansado de oír continuamente esa maldita frase de “La Liga ACB es la segunda mejor liga después de la NBA”, pero os digo que seguramente sería así si el baloncesto consistiera exclusivamente en vender camisetas, palomitas, entretener y obtener beneficios económicos al final de cada temporada pero el baloncesto es (de Perogrullo) un deporte y en la liga de EEUU no hay equipos de baloncesto sino franquicias. Sin comentarios.

El baloncesto es un juego y como tal debemos jerarquizar precisamente en relación al juego. La calidad del juego que vemos en nuestras canchas es muy superior a la del baloncesto USA. El problema: ellos han inventado esto y, por tanto, la marca es suya. Contra eso no se puede luchar. Pero debo confesar que me aburre la NBA pese a que he visto partidos desde niño (“Cerca de las estrellas” con Ramón Trecet me volvía loco), pero realmente es aburrido ver 48 minutos de continuos 1 contra 1, las sustituciones de los jugadores siempre se realizan en el mismo minuto con independencia del resultado del partido, tiempos muertos solicitados por la televisión (¿a qué equipo entrena la televisión para poder pedir un tiempo muerto?), jugadores profesionales que encestan 4 de 10 tiros libres y les pagan millonadas por ello, jugadores incapaces de leer una zona, y sobre todo la especialización que experimentan los jugadores, algunos de ellos se dedican durante toda su carrera solamente a bloquear a la estrella de turno. En definitiva, el juego viene condicionado por una increíble exuberancia física, un individualismo exacerbado, ideas poco claras y una apreciable falta de criterio en la toma de decisiones.

El reciente fracaso de la selección de USA en el Campeonato del Mundo de Japón es buena muestra de todo lo anteriormente dicho. Una selección formada por jugadores de talento extraordinario, técnica individual prodigiosa, con todas las condiciones para jugar al baloncesto excepto la más importante: conocer el juego. El equipo USA ha sido un juguete roto en manos de Grecia, un EQUIPO que, sin grandes genialidades ni estrellas, sólo jugadores con los conceptos muy claros, que conocen cuáles son sus virtudes y aprovechan al máximo sus recursos, ha dejado en ridículo a los americanos, incapaces de defender los “ochos rusos” de Grecia (Gomelsky ya los hacía en los años 70) atacando la zona griega a base de triples desde siete metros, ignorantes de la existencia de las ayudas defensivas y que no saben defender las continuaciones en los bloqueos ni los cortes a canasta del jugador sin balón (el pasar y cortar que se enseña en benjamines), vamos un desastre. Y esta gente iban a enseñarnos el mejor baloncesto del mundo, JA!. Vosotros poned el músculo que nosotros pondremos el JUEGO?.

El nivel de la NBA ha bajado considerablemente, la abundancia de jugadores que no completan el periplo universitario de cuatro años o que ni siquiera pasan por la universidad para dar el salto a la liga es preocupante y ha provocado que esté repleta de jugadores con una formación académico-deportiva incompleta, llena de carencias y sin la capacidad de entender el juego del baloncesto de manera colectiva. Dada la inmadurez de estos jugadores las franquicias NBA echan sus redes sobre el resto del mundo, principalmente Europa, donde los jugadores muestran unos fundamentos técnico/tácticos consolidados y superiores a los americanos(sobre todo a la hora de pasar y tirar de larga distancia), con un concepto y visión del juego global, no limitada a las decisiones individuales. Esto, unido al hecho de que nuestros jugadores compiten con sus selecciones desde muy jóvenes y con sus clubs en las competiciones europeas hace que su bagaje al llegar a la NBA sea superior al de sus compañeros de generación. Hay que destacar asimismo que el desarrollo físico experimentado en Europa las dos últimas décadas tampoco ha pasado desapercibida para los americanos ya que es imposible encontrar en los “States”a jugadores del corte de Nowitzki, Gasol, Stojakovic, o en su tiempo Sabonis, Kukoc, Divac.

Esta caza del tiburón blanco iniciada en los años ochenta tiene un grave peligro y es que traspasen su cáncer al resto del mundo, se llevan nuestras joyas más preciadas a temprana edad sin que su formación sea completa y la NBA no forma jugadores sino que crea productos. No le interesa enseñar a jugar sino rentabilizar sus selecciones (Draft) y explotar nuevos mercados comerciales. Darko Milicic es el ejemplo perfecto, el talento de un jugador que deslumbro en el Europeo Cadete del año 2001 y número 2 del draft del año 2003 decidió cruzar el charco con apenas 18 años para sentarse en un banquillo durante tres temporadas. Es imposible progresar solo a base de partidos ya que en NBA durante la competición apenas se entrena y si tienes pocos minutos de juego, te encuentras con el estancamiento de un jugador de unas posibilidades increíbles. Y como éste hay muchos ejemplos.

El riesgo existe y para un jugador de baloncesto la NBA es lo máximo, pero creo que todas las competiciones son igual de válidas y respetables. Los jugadores deben ser conscientes de ello, cualquiera que sea su nacionalidad. El hecho de jugar en la NBA no es decisivo para calificar a un jugador de brillante o genial, ni mucho menos. El paradigma lo encontramos en la selección serbia del pasado Eurobasket 2005 que competía como anfitriona con siete jugadores NBA y acabó en la décima posición. Algo impensable hace unos años y jugando en casa, pero los problemas de egos e indisciplina provocados por los divos NBA tuvieron como resultado el mayor fracaso serbio de este deporte.

Es necesario, por tanto, reflexionar sobre la evolución de nuestro deporte. El baloncesto es mucho más que los músculos, los mates, las diez jugadas de la semana, y las acrobacias circenses a que nos tiene acostumbrado la NBA. Ver a Lebron James (“El Elegido”??) hacer pasos de salida continuamente, faltas en ataque en todas sus entradas a canasta y fallar como una escopeta de feria en sus lanzamientos exteriores puede abrir los ojos de los aficionados más jóvenes para que se den cuenta de que el mejor baloncesto del mundo se encuentra en nuestro país. Que el sueño dorado continúe, que no decaiga la fiebre y que la Liga ACB sea promocionada y difundida con el respeto que se merece.

Fco. Javier Romero