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La Pantera Rosa de Split, Toni Kukoc, se retira. El genial jugador croata
decidió el pasado 8 de enero dejar el baloncesto a la edad de 38
años. El último superviviente de la legendaria Jugoplastica
de Split, el mejor club europeo de la historia del baloncesto (nadie ha
conseguido tres copas de Europa de manera consecutiva), pone fin a una
carrera repleta de éxitos. Pocos en Europa y escasos en el mundo
pueden presumir del palmarés obtenido por el jugador nacido en
la Costa Dálmata.
A un chico de 15 años con cuerpo de pívot muy ligero o ala-pívot
lo convirtieron a base de horas y horas de entrenamientos en un jugador
total o como dicen los americanos all around player con la capacidad de
jugar en las cinco posiciones poseyendo la visión de juego y el
manejo de balón de un base, el tiro exterior de un escolta, la
polivalencia y la rapidez corriendo la cancha de un alero, el juego sin
balón y la capacidad de distribuir el balón desde el tiro
libre como ala-pívot y, finalmente, la intimidación y el
juego de espaldas al aro de un pívot.
El jugador desgarbado, delgado (casi famélico), de andar distraído
y brazos interminables empezó a mostrar su talento al mundo a corta
edad ganando campeonatos de Europa sub-16 y sub-18, destrozando en el
Mundial Junior a EEUU con una serie espectacular de 11 triples conseguidos
de 12 intentos dejando a los americanos boquiabiertos que, con Gary Payton,
Larry Johnson, Kevin Pritchard y Brian Williams, empezaban a sufrir los
primeros batacazos internacionales. Por aquel entonces no había
muchos aleros del corte de Kukoc en la NBA solamente Derrick McKey (¿Quién
se acuerda de él?), el joven de primer año Detlef Schrempf
cuyo talento nunca alcanzó al del croata, los proyectos de estrellas
Danny Ferry y Danny Manning que se quedaron precisamente en promesas.
Quizás en esa época el más parecido fuera James Worthy,
que pese a su rapidez corriendo la cancha y buen lanzamiento desde la
bombilla carecía de un manejo solvente del balón. En otro
nivel se encontraba Larry Bird que marcó una época en el
puesto de alero y rompió moldes con su juego.
A partir de aquí, debuta con la “selección plavi”
a la edad de 18 años, participa en los Juegos Olímpicos
de Seúl con 20 y se consagra a los 22 como Campeón del Mundo
total (como diría la Bomba Navarro) otra vez dejando en la cuneta
a los americanos. Campeón de Europa de selecciones y con su club
en el año 1991 y con todo el continente rendido a sus pies decide
llevar su talento a la bella Treviso donde sigue ganando títulos.
Es en el año 1992 en la Olimpiada de Barcelona cuando se convence
de que su sitio está en la NBA. Tras un primer partido en la fase
previa donde no lo pudo hacer peor frente a los americanos, en la final
de los Juegos saca todo su arsenal de genialidades (incluyendo pases por
la espalda, triples de 7 metros y contraataques acabados en mate) y junto
a Petrovic pusieron en jaque al Dream Team durante 25 minutos para lograr
finalmente la medalla de plata.
La calidad de Kukoc residía en un primer paso endiablado, un cambio
de ritmo explosivo, unos fundamentos depurados, la inherente complejidad
de defender a un jugador zurdo, la dificultad de taponar las bandejas
realizadas con sus largísimos brazos, la envergadura para dificultar
los lanzamientos. Una envergadura unida a esa velocidad dificultaba en
muchas ocasiones el juego de sus rivales (como en la defensa a Gallis
en la final del Eurobasket de 1989 cuando salió del banquillo para
secarlo, un base de 1,80 m. tenía enfrente a un defensor de 2,07
m. igual de rápido que él y con un físico que apenas
permite la visión del juego de su equipo). Todas estas cualidades
unidas a un cerebro privilegiado para este deporte, su certero tiro de
tres y pases de fantasía convertían cada partido en un espectáculo
donde todo era posible y una creativa sinfonía de juego imaginativo
emanaba de sus manos.
Kukoc pertenece a ese grupo de privilegiados físicamente (al igual
que Sabonis) que se vieron favorecidos por haber sido criados deportiva
y atléticamente bajo un régimen comunista donde los niños
reciben desde muy pequeños una enseñanza multidisciplinar:
baloncesto, natación, tenis de mesa, ajedrez, fútbol, etc.
para que una vez alcanzada su madurez física puedan verse beneficiados
por las habilidades/conocimientos desarrolladas en otros deportes.
Kukoc, junto a Magic Jonson, eran el futuro del baloncesto, ahora no nos
sorprende ver a jugadores que superan los 2,05 m. capaces de pugnar el
rebote, botar el balón hasta el otro campo y pararse a tirar desde
6,25 o pasar a un compañero y correr la cancha para finalizar el
contraataque como “trailer” viniendo desde atrás. Incluso
en los últimos años hemos visto algún quinteto titular
por encima de los 2 metros como la selección yugoslava del 2002
con Jaric, Stojakovic, Bodiroga, Tomasevic, Divac. Quizás precisamente
por eso en sus comienzos se le comparase con Magic ya que ningún
jugador en el mundo con esa altura podía llevar la batuta de sus
equipos y hacer lo que hiciera falta para ganar como estos dos bases atípicos.
Tres veranos tardaron los directivos de los Bulls en convencer al nuevo
talento europeo en cruzar el charco y el salto a la NBA trajo consigo
12 Kg. más de músculo para Toni. Parecía menos vistoso
que antes, algo más lento, apenas le dejaban subir el balón,
sólo cuando recibía en carrera podía sobrepasar a
sus defensores del mismo modo que lo hacía en Europa, al principio
sus compañeros no entendían sus pases y muchos balones acababan
en la grada. Pero el talento se sobrepone a todo, y en los playoffs se
vio la verdadera medida de Kukoc, una maquina de anotar y crear juego,
un abanico increíble de posibilidades tácticas para el equipo,
jugando de pívot saliendo fuera de la línea de tres puntos
para desde ahí dejar al pívot defensor de turno con una
finta y su largo primer paso. Y cuando Kukoc era defendido por escoltas
o aleros más bajos la consigna era clara, llevar a su defensor
al poste bajo, hacerle llegar el balón para que resolviera el uno
contra uno. En la primera temporada sin Jordan, consiguieron 55 victorias
de 82 partidos, un alto porcentaje de victorias sin contar con la estrella
del equipo. Un año difícil en que además Scottie
Pippen sentía celos del croata, no solo por la diferencia en sus
retribuciones sino también porque los balones de final de partido
fueran a parar al número 7. A partir del regreso del rey Jordan
se suceden 3 anillos de campeón y un reconocimiento como mejor
sexto hombre. El final de la Dinastía Bulls se acerca y Toni se
ve obligado a salir del equipo y pasa por Philadelphia, Atlanta hasta
llegar a Milwaukee donde como jugador de rotación ha seguido mostrando
su clase hasta la temporada pasada.
Hablar de la retirada de Kukoc es hablar del final de una época,
una generación de oro de Yugoslavia cuando este país era
uno. No habiendo visto jugar a la camada brillante de los años
70 con Kikanovic, Cosic, el mágico y elegante Delibasic, Dalipagic,
Slavnic se me antoja la generación de Petrovic, Radja, Paspalj,
Danilovic, Savic, Divac, Djordevic, Komacec, Perasovic, como el equipo
mejor armado del momento e incluso capaz, si la guerra civil no hubiese
mediado, de vencer a los americanos con su Dream Team, el único,
el de las Olimpiadas de 1992. Lamentablemente el tiempo pasa para todos
y ya no queda en activo ninguno de ellos.
A todos los genios se les suele poner pegas y en el debe de Kukoc siempre
estuvo la falta de carisma y su siempre achacada indolencia pero es difícil
luchar contra las leyendas y cuando dos genios comparten época
solo se recuerda al mito que desgraciadamente fallece prematuramente y
en esta época Drazen Petrovic ha sido demasiado para Kukoc.
Kukoc podría seguir jugando pero las condiciones de las ofertas
que ha recibido no eran las más favorables. Esa es la grandeza
de un deportista que habiendo ganado todo no le resulta suficiente sino
que necesita seguir compitiendo con la misma ilusión que un chaval
tiene por debutar en el club de su ciudad. Kukoc se va y seguiremos escuchando
sobre los nuevos talentos que surjan eso de “Es el nuevo Kukoc”
pero Kukoc solo ha habido uno y hemos tenido la suerte y el placer de
haber crecido viéndole sobre la pista desplegando toda su magia.
"Una canasta hace feliz a una persona, mientras que una asistencia
hace feliz a dos".TONI KUKOC.
Francisco Javier Romero Ruiz
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