// ENSAYOS >> CASA PRAXIS.
El pensamiento crítico vs. la praxis de las tripas.
soltar todo y largarse, qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta
Silvio Rodríguez, Domínguez.

 

Motivos no nos faltan.

Está el tiempo que corre que se las vuela, y todo se nos queda atrás,s
está la brecha persistente que nos separa siempre en dos bandos
(hombres-mujeres, estudiantes-profesores, jefes-empleados, listos-bobos, etc.).
Está el hambre en el tercer mundo
y la pobreza de espíritu en el primero.
Está la revolución que malogramos, y la revolución con la que nunca nos atreveremos,
está la palabra que uno debió decir en el momento oportuno, pero no se sabe por qué prefirió guardar silencio,
están las oportunidades de estar con vida que se van por la cloaca.
Está lo perdido para siempre y está lo imposible de toda imposibilidad,
están también la nada, la renada y la requetenada.

En fin, motivos no nos faltan para la tristeza. Mil y un pasos de ventaja
nos lleva la muerte.

Y quizás no se trata de los motivos (todo quizás es una hipótesis de trabajo).
Quizás no se trata ni tan siquiera de estar bien armados, de tener siempre a mano un pensamiento crítico acertadamente afilado,
sino que baste con saber decir sí y decir no. Entender las tripas como una máquina finísima, ejecutora de amores y odios.

Por ejemplo,
decirle no al certificado de existencia.
Nombre: Iván. Apellidos: de la Casa de Julián. Sexo: Varón. Lugar de nacimiento, de residencia, estado civil...
y la puta que los parió si quien estoy siendo ahora se parece en un carajo a ese tal Iván de la Casa.
Por ejemplo,
decirle no a la señorita que trata de engatusarme para que compre qué sé yo qué productos de belleza (¿de belleza?),
y no me interesa saberlo pero ni por casualidad.
Por ejemplo,
dejarme seducir, en lo que dura un cruce de miradas, por la camarera que en este instante me sirve un café,
consciente de que la vida puede ser un fugaz relámpago en el que vale la pena consumirse.


Bibliografía recomendada:

Lean ustedes, en tanto les sea posible y les apetezca, todo aquello que les permita potenciar sus relaciones con el mundo, y rodéense de compañías que les hagan amar la vida. El resto, déjenlo para los catequistas y los catedráticos de la Real Academia de la Lengua.

Salud y felicidad,
Iván de la Casa.