Ocurrió el sábado y ocurrió
donde debía ocurrir, en nuestro bar de siempre, Yu Gong Yi Shan.
Más de 400 tickets vendidos, el cartel de Complet! colgado en la
puerta, caras conocidas y algún que otro famoso local que pasaba
inadvertido entre tanto extranjero.
Y en el escenario, violines, guitarras, violonchelos, pianos de casa de
muñecas, xilófonos, batería y bajos.
Yann Tiersen, este bretón que reconoció que odia que le
conozcan solo por "Amélie", se llevó los mayores
aplausos con sus solos de violín. La mano se deslizaba tan rápido
que hacía saltar por los aires las crines de caballo que componen
el arco. Y nosotros lo veíamos porque estábamos tan cerca
que podíamos tocarle.a
Y cuando acabó el concierto, se unió a los habituales a
disfrutar de la noche pekinesa. Me acerqué a él y hablamos
un buen rato. Me quedo con esa y con más charlas de aquella noche.
maliya
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