// RELATOS >> PRUEBA Y ERROR
TEJADOS

Desde mi casa veo los tejados, me trae buenos recuerdos, me da tranquilidad.

Por la mañana veo volar sobre las antenas y bajo las nubes, numerosas golondrinas, que aletean y juegan, risueñas y felices.

Lo más profundo de mi, esta demasiado lejos, y las letras se van y te olvidan, la estabilidad te asalta y te hace feliz y limita tus letras. Ya no estoy maldito.

Y esperas aquí sentado, que la inspiración me cuente, pero no me dice nada. Ya vivo en el material, ajeno a lo más profundo, deseoso de cartera llena, invadido por las posibilidades del capital. Dejando lo ufano, lo esencial y lo recóndito.

Ahora vuelo en alfombras que tienen el sello del dolar, sin mucho deseo más allá, que mi barco o mi viaje a Vietnam.

¿Donde esta la poética, donde está ese hada, ese premio nobel?

La subversión se me va y las posibilidades están ahí, para que yo las coja, para que me bailen entre los dedos.

Centrar el epicentro de mi vida, tener una idea de donde quiero ir, viajar sin control y macerar lo que siempre quise hacer. Quedarme en la cama del inválido, torpe y feo.

Ahora quiero ser político o empresario, cuando antes quería ser artista. Será mejor para mi sociedad, mejor para ella que sea peón, o quien sabe si algún día caballo o alfil, que ser un bohemio perdido que sufre de imposibilidad. Conservadurismo por los cuatro costados, practicidad creciente, ¿madurez incipiente?

Se evapora la juventud, mientras la gente procrea y se casa. Saltan cuadros evolutivos. El capital, la sociedad del capital, arrastra la vida, crea economía y riqueza, dota de estabilidad.
Bendito capitalismo, creador de discordia, generador de envidias y ambición. La ambición es un motor, la envidia es la zizaña de lo natural.

Los derroteros de la vida, como montar un caballo loco. La claridad que don más difícil. El talento, que oculto jugador.

Nunca sabré, lo que pude y quise ser. Ahora me mantengo en lo que tengo y conseguí. Mañana veré, a donde puedo ir.


As sandaza