Allí estabas tú,
veinte años
y un cuerpo que me hacía temblar.
Yo dispuesto al último abrazo
y tú a alejar tus muslos de mi noche.
Ahora busco tu sonrisa en otras,
las invito a copas,
pruebo su sexo y ellas el mío,
me enamoro dos o tres horas,
les digo que prefiero dormir solo.
Y no encuentro un temblor que te iguale.
xurde