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CORRE UN RUMOR POR LOS FESTIVALES Y LA ESCENA INDIE…..

Teoría explicativa acerca de por qué Julio Ruiz usa zapatillas yumas.

Este individuo del que vamos a hablar tiene un programa en Radio3 y funciona como dj itinerante en festivales y salas de nuestra movida “patria”. La última vez que coincidí con él fue tras una de las sesiones –la del viernes- del South Pop Festival ocurrido en Sevilla. No voy a entrar a considerar lo que me parece su programa y sus sesiones: otro día lo haré de forma objetiva. Hoy únicamente voy a proponer una teoría clarificadora acerca de un aspecto de su personalidad: su afán, o mejor, su obsesión por usar zapatillas yumas.

La clave para la génesis de esta teoría me la ofreció la relectura de una obra de Jung. En concreto la revisión de una de sus categorías psicológicas, a través de la cuales intentaba entrever las patologías de sus pacientes: LA SOMBRA.Utilizando terminología acuñada por su maestro y creador de psicoanálisis S. Freud (el mismo que atiborraba de cocaína a sus pacientes buscando su pronta y efectiva curación), la sombra se refiere a lo reprimido, a la parte inconsciente del psiquismo, a esa oscura y opaca zona que esta fuera del alcance de nuestra conciencia y racionalidad y que no obstante permanece activa y afectándola. La energía que de allí procede afecta de forma determinante nuestra vida consciente. Desde la más tierna infancia ese RECEPTÁCULO situado más allá va recogiendo elementos vivenciales que en su momento estuvieron asociados con el dolor o la vergüenza, con vivencias que podríamos denominar traumáticas (recuerdos de vivencias dolorosas o vergonzosas, deseos vergonzantes e inconfesables, etc.) Allí son reprimidos y enterrados (y por momentos olvidados) junto a determinadas pulsiones que en ese desconocido centro laten y que se sitúan muy cerca de lo animal: pulsiones encaminadas hacia el sexo violento, la destrucción y la muerte. La infancia (y no sólo ella) y el inconsciente son dos vasos comunicantes cuya conexión es férrea. Y es en la infancia de Julio donde hay que encontrar su obsesión por las yumas. Y es en el concepto de SOMBRA donde hay que localizar su explicación.

De pequeño julio adoraba y admiraba las yumas que llevaban sus amigos y aunque insistía a su madre para que le comprara un par, ésta nunca accedió a la petición. Por el contrario siempre le compraba zapatillas FER GAR o NEWFALL. A cuanto más le compraba unas PAREDES. Y es ahí donde empieza lo que podríamos denominar con acierto su “carencia infantil de yumas”. Este insatisfecho y persistente deseo dirigido a las yumas le provocaba espantosos sueños en los que fosforescentes y gigantescas zapatillas yumas le perseguían por un bosque repleto de niños calzados con yumas que reían cruelmente señalándolo y gritando: “!!!Julio el yumita quiere unas yumas y su madre no se las quiere comprar!!!Julio quiere unas yumas!!!Julio quiere unas yumas!!!Julio….!!!” Estos sueños se repetían al igual que la negativa de su madre por satisfacer a esa máquina deseante de yumas. Su madre no era experta en psicología y su diagnóstico siempre fue que si accedía a esa petición perjudicaría a su amado hijo. Claro error, pero es lo que siempre ocurre con la “dogta ignorancia”: el diagnóstico precoz.

A pesar de todo julio fue creciendo y logró reprimir ese terrible deseo por sus yumas en ese receptáculo del que antes hablábamos, donde quedó sepultado fuera de la vida consciente. Ya metido en la edad adulta, rozando los 30, y confiando haber superado aquel traumático periodo vital, volvieron los sueños una calurosa noche de Julio. Ahí estaban otra vez los terribles niños con sus estridentes voces. Y ahí estaba Julio, viéndose afectado en su vida feliz por el contenido del pequeño receptáculo de oro, por la SOMBRA.
Tras consultar con varios psicólogos y psiquiatras (quienes en ocasiones tuvieron que medicarlo con rotundidad: ciprexa, lexatín, tranquimazín, transilium, marcen, etc.) uno de los primeros le recomendó la solución a su patología. “Has de satisfacer el terrible deseo que te atormentó con dedicación y persistencia, es decir, en adelante deberás siempre usar zapatillas yumas”. Y ahí lo tenéis con sus yumas en salas y festivales.

Esta es la teoría definitivamente explicativa del hecho anunciado, teoría que encontró su confirmación en otra de las ocasiones en la que coincidí con él. Fue en un festival Contempopranea, donde pinchaba tras la actuación de los grupos de ese día. Un integrante de la banda y yo, ambos motivados por intenciones claramente científicas, planeamos con etílica alevosía sabotearle a Julio sus yumas anaranjadas que ese día iban acompañadas por oscuros calcetines y unas inclasificables bermudas. Cuando se percató de nuestras intenciones, cuando comprendió la magnitud que para él tenía aquella empresa, un haz de intenso miedo brilló en sus ojos, como si por unos instantes, tras la fina película de sus pupilas, en su mente, estuviera reviviendo aquella terrible y atormentada etapa. Ahí estaba de nuevo LA SOMBRA, y por supuesto, la necesaria y rotunda confirmación de la teoría expuesta.
Nosotros por nuestra parte desistimos de nuestro plan.

Dr. Romano, cirujano rural.