Éxito. Grandes conciertos como el de Tender Forever,
Mark Eitzel o At Swim Two Birds, grandes figuras que visitan una ciudad
abandonada por ellas y todas las entradas vendidas son los resultados
de la mejor edición del festival apadrinado por Green Ufos. Si
bien había cierto escepticismo ante un cartel poco llamativo
a priori, al final no podemos más que rendirnos ante una apuesta
novedosa, arriesgada y, al final, brillante. Además nos alegramos
de que los grupos españoles hayan tenido mucho más protagonismo
que otros años, con resultados bastante positivos. Esta es una
pequeña revisión de lo vivido en el Teatro Alameda durante
estos últimos cuatro días.
28 de marzo, Fun Club.
SIBYL VANE
Estas chicas tienen mucha miga, con un disco muy interesante, “Turismo
de Interior” (B-Core 2006), llegaron a Sevilla con la timidez
de cualquier extranjero que visita la ciudad por primera vez; rebosantes
de simpatía y con cierto tono amater, pero al instante llegó
la música. Guitarra, bajo y batería, a dos voces, empezaron
a todo trapo con “Mientras Dura”, haciendo mucho ruido del
bueno (el malo lo ponía un sonido algo deficiente), para seguir
pegando con “Turismo de Interior” y el resto de canciones
de su último trabajo (sólo al final incluyeron algo de
su debut). Punk aguerrido y algo de pop naif, fueron despertando en
la abarrotada sala un sentimiento de sorpresa y satisfacción
sin ningún altibajo, incluso las dificultades técnicas
del final (cayó una cuerda) supusieron más un toque de
intimidad grupo-público que un problema. Muy buenas.
MENDETZ
El cuarteto catalán debutaba en Sevilla espoleados por la buena
acogida de su debut y por la apuesta patria de los organizadores de
esta edición del Southpop Festival. Su apuesta es clara, rock
bailable de tono siniestro y contagio inmediato, cocinado gracias a
ese bajo súper inflado y ritmos funky, acompañados de
bases espitosas y teclado onda siniestra. El riesgo es mayúsculo,
la repetición de la formula acaba deshaciendo el encanto (ya
les pasó a The Faint) y durante buena parte del concierto tuvieron
que recurrir a guiños extramusicales para no perder interés,
hasta su despedida con “Futuresex”, su mejor canción,
buscado más el sonido funk lustroso y resplandeciente que la
monótona oscuridad anterior. A pesar de ello sonaron compactos,
bien equilibrados y con tablas sobre el escenario. Esperamos más
y mejor de ellos.
29 de Marzo, Teatro Alameda.
Plastic D’Amour
Abrían los catalanes la sesión del jueves con muy poca
gente aún en el auditorio, gajes de la temprana hora (20:00 horas).
Y lo hicieron intentando aumentar los decibelios y los bits de alguno
de sus temas más animados, aunque quedó claro al instante
que esa no era la vía para romper el hielo de la congelada audiencia.
Fue en los momentos más íntimos, con la voz de Diana tomando
protagonismo, cuando Plastic D’Amour sacaron jugo a los mejores
temas de sus dos discos, con la sutilidad y el french touch tan característicos.
SOUTHERN ARTS SOCIETY
La banda de Andy Jarman, que comparte su tiempo entre ella y su trabajo
en Green Ufos, va tomando poco a poco cuerpo, experiencia, y va consiguiendo
que su repertorio, hasta ahora escaso, tenga valor al lado de estrellas
como las que se ven estos días por Sevilla. El bueno de Andy,
frontman simpático y entrañable, juega con los ritmos
mancunianos y la dulzura de la viola, en una mezcla poco usual de aires
folkis y territorios rítmicos sintéticos. Cual Bowie del
barrio de La Alameda sevillana, busco en Roger Quigley a un cómplice
para versionar “Starman”, dejando así uno de los
momentos entrañables del festival. Esperemos más noticias
de Andy y los suyos cuando amplíen sus miras.
MARK EITZEL
Una sombra dejó por unos pocos minutos sin voz al público
del Southpop Festival, era la de un gigante que timidamente apareció
sobre el escenario. Su aspecto de transeúnte nocturno, traje,
corbata y gorro sobre su pelada cabeza, comenzó a conseguir del
público las primeras muecas de complicidad con el líder
de American Music Club, que a continuación se hicieron crujir
de dientes cuando su pequeña guitarra con la palabra “OCEAN”
(sin duda el Pacífico que tanto adora) y su inmensa voz desgarraban
sentimientos de vacío y amargura, sentimientos que se hicieron
tan hondos gracias a la interpretación de Eitzel. Nadie pudo
quitar la vista del californiano hasta que desapareció tras el
telón. Su comportamiento nervioso y casi esquizofrénico
no le dejó articular palabra entre canción y canción,
hasta que pudo ver que la audiencia era partícipe de cada movimiento,
y pudo relatar historias propias que desencadenaron las letras que ahora
ya eran experiencias comunes para todo el público. Momento especial
de intimidad, momento de la gran música, momento de festival.
GRUPO DE EXPERTOS SOL Y NIEVE
Expectación máxima ante la aparición de “la
cultural” en Sevilla, ante este nuevo acercamiento al rock con
aires meridionales que protagonizan los granadinos y Sr. Chinarro entre
otros. Pero ya desde el comienzo la polémica estaba servida (estando
el J de por medio era difícil evitarla), “El Sur, El Mediodía
y La Libertad” fue puesta en escena desencadenando una tormenta
eléctrica más típica de Los Planetas, un muro de
guitarras que tapaba por completo la gracia y el deje andaluz del que
hacen gala el Grupo de Expertos; ni el “Sureño” de
Silvio ni “Claro Y Meridiano” fueron la fiesta de comunión
“surista” que esperábamos. Lo mejor al final: la
versión de Vainica Doble y “La Inspiración Me Cogió
Trabajando” si aparecieron con la chispa esperada. Actitud: pues
también aquí puede haber quién defienda que estar
beodos y fumados es precisamente la representación de su discurso,
o habrá muchos que digan que resulta poco profesional y que es
imposible sacar un buen concierto cuando casi no eres capaz de mantener
tu instrumento.
La discusión puede seguir por ahí hasta el infinito, muchos
preferimos mantener muy clara en la vista la imagen de un mundano gigante
que nos había visitado hacía unos instantes.
30 de Marzo, Teatro Alameda.
DESTROYER
Cuando llegamos a ver al canadiense yo creí sinceramente que
el no había venido a vernos a nosotros. Apareció en solitario
con una simple guitarra española para defender los (buenísimos)
temas de su reciente “Destroyer’s Rubies”, y su actitud
perezosa no animaba más que al bostezo, e incluso a la deserción.
Una lástima.
DORIAN
Los barceloneses pusieron mucha más carne en el asador con su
propuesta tecno-pop de letras comprometidas. Se mostraron como una banda
muy curtida y experimentada a pesar de su juventud, sabiendo sacar mucho
jugo de sus melodías. A pesar de jugar con un estilo difícil
en un festival en el que son minoría las apuestas bailables,
captaron el interés de la audiencia y la llevaron a su terreno
con temas de “El Futuro No Es De Nadie”. Mucha valentía.
AT SWIM TWO BIRDS
La cita anual del público sevillano con el bueno de Roger Quigley
resultó, para no variar, emocionante, vibrante, y en este caso
novedosa en el plano escénico, ya que se hizo acompañar
por una joven violonchelista. Si en otras ocasiones Roger se rodea unicamente
de los crujidos de su guitarra o de los quiebros de su voz, la aparición
del chelo arropa su música y le permite una (incluso) mayor progresión
emocional. “In Bed With Your Best Friend”, “Close
To”, “A Kind Of Loving”, “I Need Him”
y “Things We Never Do” conforman un repertorio imprescindible,
infalible y con el que el británico nos ha convertido en sus
confesores más incondicionales. Si a ello le sumamos su simpatía
y cercanía (se dejó ver por todos los rincones del festival
y no se ahorró ni una sonrisa o comentario para sus fans), pues
lo propongo como hijo predilecto del Southpop; muy grande Roger.
PETER VON POEHL
Otro punto a favor de los organizadores se lo anotan con el descubrimiento
de este sueco, rubio y espigado, que consiguió un concierto directo,
sencillo e infeccioso, en el que el folk delicado y sosegado de su álbum
de debut, “”Going Where The Tea Trees Are”, fue traducido
para la ocasión al rock gracias a una estupenda banda y a una
concepción sincera y entregada del directo. Una acertadísima
manera de sacar doble partido a sus composiciones, señal de que
tienen mucho recorrido. También ayudó que Peter pudiera,
con su limitado español, animar aun más a la gente con
su cercanía, generando así un clima de euforia conforme
los temas más conocidos iban cayendo.
MS. JOHN SODA
El cuarteto indietrónico cerró las actuaciones del viernes
con un concierto que fue de menos a más. La puesta en escena
fue prometedora, con dos bajos (en lugar de sacar demasiados “Apples”),
batería y teclados, pero de primeras las buenas intenciones no
fructificaron y la frialdad protagonizó la mitad del concierto.
Tantos buenos temas acabaron por descongelar al personal y “Scan
The Ways”, “Nº One” etc. lograron poner a bailar
al más pintado, sonando mejor que en el disco, sobre todo esta
última, que se convirtió en un tour de force fantástico,
abrasando la pereza indietrónica a ritmo de rock directo y vertiginoso.
Buen sabor de boca en una actuación irregular.
Sábado 31 de Marzo, Teatro Alameda.
Problemas estructurales impidieron que pudiéramos
llegar a tiempo de ver a Pleasant Dreams.
EDWIN MOSES
Agradable sorpresa la que nos ofrecieron los seguidores de esta religión
tan personal, una suerte de escape soul para el festival. Durante unos
minutos cambiamos nuestro color de piel, nuestra religión e hicimos
un viaje a New Orleáns para recibir una bendición de gospel
y soul por parte de unos santones con túnica, que pasaron de
poder ser mera anécdota a encontrar un espacio importante entre
los asistentes.
TENDER FOREVER
Apoteosis. Baldo Green Ufos esbozaba una sonrisa cuando le comentaba
que probablemente no veríamos mejor concierto después
de Mark Eitzel. Desde luego sabía bien que un terremoto se iba
a desencadenar gracias a esta jovencita y su entusiasta visión
de la música. Técnicamente sólo se hacía
acompañar por un portátil y por una amiga de fatigas,
pero esa falta de acompañamiento musical era suplida con creces
con un entusiasmo, una entrega y una excitación únicas.
Como una Bjork de barrio, su personalidad y su voz se hacen protagonistas
del mundo por unos instantes, y sólo así se puede entender
que el público fuera presa de un estado de exaltación
tan increíble. Éramos su juguete, accediendo sin reservas
a cada uno de sus caprichos, recogiéndola las ocasiones que se
lanzaba contra la audiencia, coreando sus gritos o siguiendo sus gestos.
Cualquier cosa pudo haber pasado porque la magia se apoderó del
teatro, y la sonrisa de la cara de Baldo se traslado a todos nosotros.
Inolvidable, Tender forever.
THE BITTER SPRINGS
Una animada charla con Melanie Valera (Tender Forever) nos impidió
hacer acto de presencia cuando los norteamericanos hicieron acto de
presencia.
BONNIE PRINCE BILLY
Había un increíble silencio ante la presencia de Will
Oldham en el escenario, fruto sin duda del respeto que le profesaba
la audiencia. Tal fue la expectación y el sobrecogimiento que
hizo un poco de tapón a las aventuras imprevistas, quedando todo
restringido al guión trazado. Que ya es mucho, basando el repertorio
en “The Letting Go”, esa maravillosa colección de
despedidas resignadas, se hizo acompañar de la increíble
voz de Faun Fables, sustituta de Dawn Mcarthy para el directo, y ambos
sobre el escenario cortaron la respiración de todos en “Love
Comes To Me”,”Cursed Sleep”, etc. Había entre
los asistentes, no cabía un alma, ese entusiasmo controlado,
esa atención a cada uno de los gestos de Oldham típica
de los grandes momentos. Faltó, como ya hemos comentado, espacio
a la improvisación, a lo inesperado, pero todo fue a favor entonces
del preciosismo, la naturalidad y la belleza de unos temas inolvidables,
tanto como el momento que acabábamos de vivir.