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DESDE MI VENTANA

 

Miro por mi ventana al mundo y veo como el mejor entrenador de la NBA de esta temporada no sabe lo que tiene en su plantilla y es necesario que se lesione su base titular para que el españolito del banquillo le saque las castañas del fuego y despliegue su mejor juego del año en el momento más decisivo. La relación entre un entrenador y su jugador debe basarse en una confianza reciproca y creo que Sam Mitchell no confía en José Manuel Calderón (el mejor base suplente de la NBA y posiblemente titular en la mitad de los equipos de la liga). Y por tanto, éste no cree en su jefe ya que juega siempre que el otro base falla o se lesiona. ¿No habían desaparecido ya los prejuicios y la discriminación respecto a los jugadores no americanos? El talento está por encima de cualquier nacionalidad, raza y procedencia. ¿Por qué cuesta tanto ver en la NBA bases titulares que no son americanos? De 30 equipos que conforman la liga, Steve Nash (Canadá) y Toni Parker (Francia), son la excepción, solo un 6,66 por ciento. Es un dato, pero clarividente.

También he visto estos días como cinco equipos españoles llegaban a las finalísimas europeas de la temporada: el Real Madrid conquistaba por fin la Copa ULEB que perdió hace unos años en Chipre. Habiendo pagado la novatada de la Copa del Rey ´07, Joan Plaza decidió en esta ocasión jugar cara a cara frente a su rival para ver cuál es mejor equipo. Así debería de ser siempre, pero nos acostumbramos a ver equipos que salen a neutralizar el juego del rival sin perjuicio de perder la identidad de su propio juego. Una lástima

Por su parte, Estudiantes y Girona jugaban la FIBA CUP, donde este último equipo conquistó su primer gran titulo. El equipo formado el año pasado a base de talonario decidió contratar a un “entrenador estrella”, Svetislav Pesic, y fichar más con la cabeza que con la billetera. Buena prueba de esto son las apuestas por San Emeterio, Marinovic, Fucka, Marc Gasol, y Víctor Sada.
Y Estudiantes? Bien, gracias. Una plantilla excesivamente joven e inexperta en estos lares deberá seguir creciendo para que el próximo año pueda dar el salto de calidad.

Finalmente, TAU y Unicaja Málaga fueron “invitados” a la Final Tour de Atenas que organizaba el futuro campeón Panathinaikos (el equipo de todos los atenienses) donde el querido Zeljko Obradovic, pasó a la historia ganando su sexta Copa de Europa: Partizan 1992, Joventut 1994, Real Madrid 1995 y Panathinaikos 2000/2002/2007. Gran motivador, conocedor de las grandezas y miserias de los jugadores (se retiró a los 31 años). Un entrenador que corrige continuamente a sus jugadores, uno de los rasgos típicos de la escuela de entrenadores yugoslavos, capaz de humillar a un jugador en un tiempo muerto y después salir a tomar una copa con toda la plantilla. Ningún jugador jamás ha hablado mal de él, esto es un tanto a su favor. Y en todos los equipos que ha estado consiguió algún titulo (casi todos continentales) por lo que es garantía de éxito asegurado.

También he visto como los finalistas de la NBA del año pasado caen en las eliminatorias por el título a las primeras de cambio. Veo como el imperio de Saquille O´Neal toca a su fin (el próximo dominador, Greg Oden, se acerca). Nadie dura para siempre. Observo como el mejor jugador del año, Dirk Nowitzki, no es capaz de ganar al último equipo clasificado para los play offs. Dallas ha conseguido 67 victorias de 82 partidos y los de la bahía solamente 42 con los mismos partidos. El juego eléctrico (ataques muy rápidos), descarado (todos saben anotar), nada académico (participación escasa de los pivots) de Golden Sate Warriors es capaz de volver loco al más cabal. Una formula con cuatro jugadores bajitos y un alero alto haciendo las veces de pívot ya empleada por Don Nelson a principios de los años 90 (con Tim Hardaway, Mitch Richmond, Chris Mullin) y unos continuos dos contra uno en la defensa al genio alemán fueron la clave de la victoria. No sabemos lo que durará el sueño de este equipo en las próximas eliminatorias pero a veces, no muchas, es necesario que David venza a Goliat, que el orden establecido se vea alterado y así poder tener fe y creer que los sueños se cumplen y no siempre vence el mejor sino el que más deseo y ganas le pone.

Y así, de este modo se acerca el final de todo lo que veo desde mi ventana.

Francisco Javier Romero Ruiz