// CRÍTICAS >> PERSPECTIVA NEVSKI

IN-VOLUCION


Y si todas las teorías estuvieran equivocadas y si no hay evolución en nuestro devenir y si ese futuro sofisticado que anhelamos solo fuera producto de nuestra imaginación.
El mundo que nos rodea engaña nuestra percepción a través de aparentes avances y adelantos que esconden bajo la alfombra nuestra verdadera posición, esa que se encuentra en el mismo sitio que antes y que a duras penas ha avanzado.
Miro a mí alrededor y no avanzamos, vamos para atrás como los cangrejos. Si, somos más altos, más fuertes y más ricos pero día a día más vacíos y superficiales. Los valores cambian y me aterra el progreso de esta involución. Ya no se trata de ser sino de tener y con ello nos despreocupamos de la esencia de nuestro ser. El fondo se ha quedado solo y es una percha sobre la que se colocan todo tipo de abalorios que camuflan la verdad.
¿Cómo parar ese vendaval de sin razón, mal gusto y falta de preparación?
Pocos nos diferenciamos de los animales, si nuestra principal diferencia: nuestra inteligencia y capacidad de comunicarnos (locuacidad) no es utilizada en demasía. Conseguimos nuestros objetivos a base de empujones (igual que en el metro), sin disculparnos ni preocuparnos del mal ajeno. Gente mal educada y poco agradecida que rebuzna sin parar gruñidos. El ciber-hombre poco se diferencia del hombre de las cavernas. Todos tenemos problemas pero nuestra conducta no puede verse supeditaba al tópico de tener un mal día. Pregunto a un camarero de uno de los cafés mas ilustres de nuestra ciudad: Disculpe donde tienen el baño, y ni siquiera se digna a hablarme, solamente un gesto despectivo acompañado de un giro de su cuello me indican el lugar. Con un “al fondo a la derecha hubiera bastado”. Pero no, y así es siempre, nos gusta incomodar y molestar al prójimo. Te sorprendes cuando alguien te agradece algo frente a las continuas críticas que apabullan nuestros oídos.
Es necesario que la gente despierte, alce la cabeza y mire a su entorno. No por que nos hayamos acostumbrado a estas conductas rudas y encallecidas debemos permitir que la rueda en la que todos nos encontramos siga rotando y finalmente vuelque.
Y lo peor aún está por llegar, miro a las generaciones que nos sucederán, esas que tan fácil y accesible han tenido todo lo que a nosotros nos costó un tiempo, y veo una falta de sentido común espeluznante. Nosotros no éramos muy maduros a una temprana edad pero discerníamos lo correcto de lo incorrecto, respetábamos la figura de las personas mayores y sabíamos cual era el sitio de cada uno. En definitiva, no teníamos maldad. Pudimos ser caraduras, golfos y balas perdidas pero no tanto como para perder la conciencia de unos valores universales. Cada vez hay menos valores, y más insensateces.
Sinceramente creo que hemos perdido algo en el camino y no lo encontraremos a la vuelta de la esquina. Es difícil apreciar el cambio y la perdida de valores tan profunda que acucia nuestra sociedad y las causas que lo provocan. Quizás un desarrollo acelerado ha llegado a provocar este infinito retroceso.

Puede que yo también sea un reflejo de este mal endémico que padecemos y todo lo anteriormente expuesto sea otra crítica más quejándome sin cesar de todo mi entorno sin buscar soluciones o tener esperanza en que evolucionaremos en el sentido positivo que entraña esta palabra.

 

Francisco Javier Romero Ruiz