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Todos son efectos hoy en día
y no hablo solamente de los especiales del cine. Si no de los efectos
secundarios, colaterales o en cadena de catástrofes naturales o
humanas que pueden verse por la tele. Para ir centrando el tema de estas
líneas, todos son efectos de otros efectos. Vivimos en el mundo
de lo efectuado, de lo acabado, de la finalidad, del para, de los fines.
No hay más que ver como se prima la cantidad a la calidad. Lo importante
son las cosas hechas, no tanto el cómo. Y ya sabemos que la famosa
frase “el fin justifica los medios” es uno de los principales
valores que rigen nuestra sociedad.
En la otra cara de la moneda está la causa. Aunque de igual importancia
en la balanza de los hechos y los actos, a mi modo de ver, hace tiempo
que no asoma mucho. Como si no estuviera de moda, a veces parece que se
ha olvidado o se desconoce y cuando hay responsables el motivo ni se roza.
La causa de está reflexión abierta es mostrar como entre
tantos efectos unos de otros,
se pierden las causas justas o injustas entre tanta confusa convulsión
de agentes pasivos y activos. La causa ha desaparecido del mapa. La malla
de relaciones y reacciones es tal que no podemos dar cuenta de su alcance,
nos ha nublado la vista. Solo tenemos ojos para los efectos, pero únicamente
los de a corto plazo ya que desconocemos el por qué de los propios
hechos actuales.
La discusión está preparada. Cualquier comentario será
agradecido. Me gustaría profundizar.
Mi descripción se centraría el peso de la economía
y los medios de comunicación. Las únicas causas que tienen
futuro para mi según el panorama, son las benéficas o beneficiosas
en sentido lucrativo, sean justas o no. Las causas materiales de acontecimientos
históricos o de conocimiento científico verán la
luz en valor al interés y utilidad que despierten.
Pero como para cada efecto hay un descosido, que sabe ya nadie…
Quizá siempre ha sido así. Quizá la lechuza solo
sale cuando cae el sol.
qino
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