¿Sólo queda sino batirnos? Pero cómo, cuándo,
dónde... Anochecen las heridas en tu mano de amor. Herido de
amor, como Lorca, como el viento que vomita agujas de dolores sin tregua.
Y, a pesar de todo, dices, como Alatriste, que “sólo queda
sino batirnos”... ¿Entiendes que mi cuerpo se desprendió
hace demasiado de todas sus corazas? ¿Que ya no quedan armas
con las que trenzar siquiera un combate?
Si mañana, al abrigo del primer sol, decides luchar,
tuya será la batalla, el nombre y el lugar. No me esperes en
el día sin gloria: no voy a rendir mis restos a cambio de unos
labios traidores.
xurde
8-09-06