No hay lugar en el mundo donde puedas llegar escapando, ni pensamiento
o acción más allá de un efecto. No hay realidad
más aplastante, aparentemente azarosa, que el desenlace de una
causa. No hay mayor lastre, ni mayor condena. No hay mayor certeza o
esperanza, ni mayor expectativa o anhelo que la que el desenlace evoca.
Y no hay para nada un principio más favorable, o más terrible,
con mayor angustia o alegría, que el proceso universal y atemporal
que ese efecto continua en la eternidad. Cuando él mismo se convierte
en causa.
carlos g. torrico