// CRÍTICAS >> PRUEBA Y ERROR
 

24 hoours party people: una reseña sobre la película

 

 

Hace algo de tiempo que no veo la película, me gustaría verla de nuevo antes de esto, pero el tiempo apremia.

 

24 hours party people es una película que llevaba mucho tiempo queriendo ver, pero en mi natal Sevilla nunca llegó a ser estrenada. Quizás hoy lo fuera, y tendría éxito.

 

Situación: estamos en Manchester, en los primeros ochentas.

El arranque: estamos en una sala, tocan los Sex Pistols, estamos, no estamos, ya quería yo ser Tony Wilson, el personaje sobre el que gira la obra, presentador de un programa en la televisión local, TV granada y posterior fundador del sello Factory y de una extraña sala donde tocaban los grupos más extraños y donde se cuajó la vanguardia de los Joy División. En aquel concierto había 49 personas y de allí salieron, bandas míticas como los Buzzock, los Joy D., productores y sellos como el de Tony y hasta bailarines como Buz.

 

La película tiene un halo histórico que da vida a la película, asistimos a la creación de un movimiento, al engranaje entre personas de una misma ciudad, que motan un sello creador, que lanza a Manchester al centro del mundo en cuanto a referente musical primero, y nocturno seguidamente. T. Wilson lo dice “ en aquel momento ser de Manchester era lo mejor que te podía ocurrir”.

 

En la película tenemos constancia y descripción del nacimiento y muerte de los Joy División, tenemos el rodaje del suicidio de Ian Curtis. La extraña personalidad de este joven-hombre talentoso, y el posterior renacimiento de los New Order.

 

Siempre será Tony Wilson el que nos guiará a través de la historia, quien nos relatará desde su punto de vista genial, la historia de todos estos personajes, eso si, hasta casi el final de la historia no nos contará que tiene una hija.

Sigue la historia siendo ahora más gamberra y divertida, con el ascenso de los Happy Mondays y de Buz, su inefable bailarín, por lo visto ganador del último Gran hermano ingles y acabado de retornar a los escenarios a bailar con los Happy. Los hermanos Riders, resultan geniales y se lanzan al estrellato sumidos en su mundo de drogas y a veces extrañas diversiones.

 

La narración de la historia no tiene punto débil, la mucha información, la hilarante personalidad de Tony Wilson, las anécdotas más divertidas o metafísicas de los grupos y tras todo eso el nacimiento la Hacienda, el club que trajo al mundo “la adoración al dj”, que por muy mal que suene no deja de ser un hecho histórico.

 

El cómo las drogas fueron comiéndose todo, y como se apoderaron del local.

 

Como retazo final, el hundimiento de los Happy, como fue intentado comprar el sello por Londres y como T. Wilson, una vez más en un gesto que cumplimenta mi general admiración por él, enseña el único contrato existente, redactado con su sangre hacía ya muchos años en un bar con Ian y los Riders presentes, en el que más o menos venía a decir “ la música es de los músicos y estos pueden a mandar a tomar por culo al sello cuando les venga en gana”

 

Un amigo mío en una visión matinal, me decía que la película no tiene desperdicio, estoy totalmente conforme con él, “la película no tiene desperdicio”.

 

Que se os ha jodido la película?, no lo creo, ningún amante de la música saldrá decepcionado.

 

 

Andros