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| 2056 | ||
En el año 2056 no hay lugar civilizado. La naturaleza se reveló y ocupó de nuevo su lugar. Las ciudades de la costa se vieron inundadas por el mar. Los desiertos se tornaron junglas gracias al efecto invernadero y las lluvias torrenciales. En París, la torre Eiffel fue vencida por la enredadera. Por los Campos Elíseos corren fieras tras su presa; antílopes llegados desde las zonas cálidas en busca de mejores pastos. Grandes depredadores recorren los vestíbulos desiertos de la Bolsa de Nueva York y hacen sonar la campana cuando empieza la jornada de caza. La verde hierba, ya salvaje, inunda las gradas de los grandes escenarios. Las lianas cuelgan desde los decrépitos rascacielos diagonales, y el Paseo del Prado ha sido tomado por las especies del Jardín Botánico. Cuadros de Tiziano atravesados por duras raíces y automóviles ocupados por alimañas. Por una calle desierta, el último humano es perseguido por una manada de lobos. carlos g. torrico |