// OTROS >> EL CONTRAEJEMPLO
AUTOCONSCIENCIA—autovisita como otro, como demente verdad.




Soy la autoconciencia deshecha y furiosa del fanzine. Hecho otro vengo a visitar el impulso creador. También vengo a aniquilar y a excluir.

Digo: ¡POESÍA!

Arremeto contra los falsos poetas y los intento aniquilar. ¡Calentad el aceite! ¡Llevadlo a ebullición! ¡Desfiguremos para siempre esos rasgos impropios del POEMA!

       Digo: ¡poesía!:

“Hoy buscarás en vano a tu dolor consuelo.
  Esta la fuente muda
                 Y esta marchito el huerto.
  Hoy sólo quedan lágrimas para llorar,
  No hay que llorar: ¡silencio!”
A. M.

       Afirmo: ¡PROSA!


Me convierto en prosa: aniquilo. Sitúome en los perfiles malsanos, en los inconscientes instintos, en el impulso primario—desde allí observo claramente el valor de lo que hay. Y el disvalor. A por eso he venido. A arremeter contra lo que no es.

      Afirmo: ¡prosa!:

“Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos cla vados a la eternidad como Jesucristo en la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht)”.

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni enmendarla en sus vidas posteriores.
¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni si quiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
<Einmal ist keinmal>, repite Tomás para sí el proverbio aleman. Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.”

La insoportable…


Repito incesante, pendularmente: ¡CINE!

Propongo un fondo de intenso negro –y su danza macabra- como remedio, como cura. ¡Avanza hacia los espectros que permiten la creación malsana, podrida! ¡Ocúltala para siempre (¡y a sus secuaces, esos que equivocadamente recomiendan!), no permitas que nos avergüence más a nosotros, sensibilidades sublimes creadoras eo ipso del valor cinematográfico en nuestra aceptación  y asunción de una obra como valiosa. Creadores del valor en su reconocimiento—y contrarios no obstante a esa sucia puta llamada crítico: ¡a la hoguera! Por eso el “nosotros” sólo es aplicable  a “nos”—a  los nuestros, ¡y ni siquiera a todos!

      Repito: ¡cine!

“Cuando pasen unas horas, estará lo suficientemente cuerda para sentir una especie de ira religiosa basada en el vago recuerdo de haber sido seducida por un gordo y cruel samoano, que le dio alcohol y LSD, la llevó a un hotel de Las Vegas y la penetró salvajemente por todos los orificios de su cuerpo con su palpitante miembro no circundado”
Fear…

“Y como voy a cicatrizar (las heridas del alma), si no siento el paso del tiempo”

M…
Grito: ¡MUSICA!

Aún temblando afirmó que tras la niebla espesa que trajo esa música, — ¡en la que se convirtió esa música!—, se vislumbraba palpitando débilmente una fantasmal luz…

Grito: ¡Música!

“Si fuese centro geométrico de cualquier lugar, observaría cómo todo aquello que es próximo se aleja de mí”
Viva…

Disparo: ¡ARTE!

El hombre y las tinieblas interiores en comunión. El hombre y el mal—a solas.

Disparo: ¡Arte!

“La virgen muerta”, Il Caravaggio


      —Los supremos momentos de esta procesión son afiladas cuchillas de doble filo. Una mano invisible las ha desplazado, ha jugado con ellas un instante con la seriedad con la que un inocente niño juega. Quien aún conserve la cabeza que permanezca y que sea bienvenido—

                                                                 Dr. Romano, desde el Fanzine “El jardín”.